miércoles, 30 de enero de 2013

I DUE FOSCARI

Coincidiendo con el Programa Didáctico del Palau de les Arts, la Asociación Musical DSV, asiste con los alumnos de secundaria a la representación de I DUE FOSCARI . Se ofrecen también desde la Asociación descuentos para adultos y visitas guiadas para los socios que lo soliciten.




ACTO I
Palacio Ducal de Venecia, en 1457. Los miembros del Consejo de los Diez se reúnen para juzgar a Jacopo Foscari, hijo del dux de Venecia, Francesco Foscari. El joven, recién llegado de un exilio al que ha sido condenado por aceptar un supuesto soborno, aguarda en una estancia próxima, desolado y escoltado por un oficial. En esta ocasión se le acusa de estar involucrado en el asesinato de un miembro del Consejo. Tras la sesión, Jacopo es sentenciado a un nuevo exilio en Creta, sin que su padre pueda mediar por evitarlo. 
El Dux, a solas en su sala privada, se lamenta del acoso político que sufre por parte de los Diez. Se siente vigilado y es consciente de que conspiran contra él. Su nuera, Lucrezia Contarini, acude desesperada a implorarle que perdone a su esposo Jacopo. Pero es en vano. El Dux la consuela y trata de explicarle que él está sujeto a las estrictas normas del Consejo y debe velar por su cumplimiento. Además, el documento que implica directamente a su hijo hace inviable cualquier trato de favor hacia él, aunque como padre lo daría todo por salvarlo.

ACTO II
Prisión del Estado. Jacopo delira en el calabozo. Lucrezia viene a consolarlo y consigue que vuelva en sí. Poco después llega el Dux, que se funde en un abrazo paternal con la desdichada pareja. Loredano, miembro del Consejo y enemigo de los Foscari, irrumpe en la celda dispuesto a llevarse a Jacopo. Lucrezia muestra su deseo de partir con su esposo al exilio, pero Loredano les recuerda que las leyes lo impiden. La pareja le maldice con furor. 
En la sala del Consejo de los Diez comienzan a reunirse sus miembros. Jacopo lee la sentencia condenatoria que le presenta Loredano. El joven, desesperado, proclama su inocencia y suplica a su padre el perdón. Pero el Consejo se muestra inflexible y pide que se acate el dictamen. Ni siquiera el emotivo momento que se produce al aparecer Lucrezia con sus dos hijos pequeños y abrazarse a Jacopo despierta clemencia en el tribunal. Es más, el Consejo ordena que el reo parta inmediatamente y Loredano, sin escrúpulos, arrebata a los niños de los brazos de su padre. Lucrezia se desmaya.  
ACTO III
Anochece. El pueblo se congrega en la antigua plazoleta de San Marcos en un ambiente alegre. Poco después, el sonido de las trompetas procedente de palacio hace que la multitud se disperse. Jacopo, custodiado por carceleros y seguido por Lucrezia, se dirige hacia la galera que le conducirá hasta Creta. Loredano, deseoso de ver culminada su venganza contra los Foscari, ordena que el reo suba inmediatamente a la nave, sin ni siquiera dejarse conmover por el llanto de la multitud allí congregada. Al ver alejarse a su esposo, Lucrezia se desvanece en los brazos de su confidente Pisana. 
El Dux, afligido, se lamenta por no haber defendido a su hijo ante los Diez. Barbarigo, miembro de la Junta, interrumpe sus pensamientos para anunciarle que acaba de recibir un escrito de un tal Erizzo en el que éste ha confesado, en su lecho de muerte, ser el único implicado y ejecutor del asesinato. Pero de poco sirve ya esta exculpación para Jacopo, pues Lucrezia, entre lágrimas, anuncia que su esposo ha fallecido en la galera al poco tiempo de partir, y exige venganza al Dux. 
El anciano es convocado por los Diez a una reunión urgente. Éstos le exigen, instigados por Loredano, que abandone su cargo. Él se niega, pero abatido por la trágica pérdida de su único hijo, cede el anillo de dux a un senador y se dispone a abandonar la sala acompañado por su nuera Lucrezia. En ese momento suenan las campanas de San Marcos que anuncian al nuevo dux. El anciano Francesco Foscari, desbordado por la angustia, cae muerto al suelo.