martes, 11 de junio de 2013

Otello


La Asociación Musical DSV asiste a la representación de Otello el martes 11 de junio 
en el Palau de les Arts.


Otello (1887) es una espléndida ópera de madurez de Giuseppe Verdi –compuesta cuando el músico contaba más de setenta años– que marca un momento de plenitud,síntesis de su larga carrera y a la vez punto de partida de un nuevo horizonte, que culmina en Falstaff (1893).
La tragedia de Shakespeare nos habla del valiente condottiere de piel oscura al servicio de Venecia que gobierna la isla de Chipre, que ama con pasión a la dulce Desdémona, pero que se siente inseguro y casi indigno de su belleza y refinamiento, convirtiéndose en víctima fácil de la envidia maligna del oficial Yago. Esta tragedia se transforma, en contacto con la sensibilidad romántica, en un drama psicológico turbio e inquietante, en que la acción es el resultado de pasiones devastadoras.
El desenlace mantiene, naturalmente, el asesinato de Desdémona, obra del protagonista ciego por los celos, y el suicidio al comprender el terrible error que ha cometido.
La constante preocupación de Verdi por llevar a la escena lírica las obras de Shakespeare, cuyo primer fruto visible fue Macbeth (1847) y que no había abandonado a lo largo de los años, encontró en el libretista y también compositor Arrigo Boito un excelente aliado. Texto y música, además de potenciar con fuerza y energía los rasgos principales de los dos protagonistas –el tormentoso carácter y la fuerza guerrera de Otello, la dulzura y sensualidad amorosa de Desdemona–, dan al personaje de Jago una maldad filosófica más destacada que en la tragedia original, para convertirlo en emblema como genio del mal, indiferente a los valores morales, de un nihilismo inaudito («La Morte è il Nulla. È vecchia fola il Ciel»).
Desde el punto de vista musical, Verdi prescinde por primera vez en su obra de la estructura cerrada en arias, dúos y concertantes separados por recitativos y dibuja un continuo en el que los recitativos poseen un gran relieve y con frecuencia una fuerza dramática y lírica sin precedentes, acompañados de una orquestación más rica desde el punto de vista instrumental que en su obra anterior.


1, 5, 11, 16 junio 2013
Las funciones comienzan a las 20.00 h. Domingos y festivos, a las 19.00 h
Sala Principal
Duración aproximada: 3h 10 min
Ópera en cuatro actos · Música de Giuseppe Verdi
Libreto de Arrigo Boito, basado en el drama homónimo de William Shakespeare
Estreno: Milán, 5 febrero 1887, Teatro alla Scala
Dirección musical
Zubin Mehta
Dirección de escena e iluminación
Davide Livermore
Escenografía
Davide Livermore
Giò Forma Production Design
Vestuario
Mariana Fracasso
Davide Livermore

Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats 
Luis Garrido, director

Cor de la Generalitat Valenciana
Francesc Perales, director

Orquestra de la Comunitat Valenciana
Nueva Producción
Palau de les Arts Reina Sofía

1, 5, 11 junio 2013 ∙ 20.00 h
16 junio 2013 ∙ 19.00 h

Sala Principal

S I N O P S I S   A R G U M E N T A L
 ACTO I
Chipre, siglo XV. Una fuerte tempestad sacude violentamente el mar. El barco en el que regresa Otello, general del ejército veneciano y gobernador de Chipre, logra atracar en el puerto tras sortear la tormenta. La multitud recibe con orgullo y clamor a Otello y a sus hombres por la victoria ante los turcos.
Anochece. El héroe se retira a su castillo a descansar junto a Desdemona, con quien acaba de casarse. Mientras, los soldados beben vino para celebrar el triunfo. Jago, alférez de Otello, se sincera con Roderigo, un caballero veneciano que ha viajado hasta Chipre impulsado por el amor no correspondido que profesa a la hermosa Desdemona. Le explica, para lograr su confianza, que él, en realidad, odia a Otello, a quien desprecia por su origen moro y, sobre todo, por haber nombrado capitán al joven Cassio en vez de a él, que cuenta con más méritos para ostentar al grado. Sediento de venganza, Jago propone a Roderigo que sea su cómplice y le ayude a destruir a Otello, prometiéndole que a cambio conseguirá el ansiado amor de Desdemona.
Dispuesto a no perder un instante, Jago comienza a poner en marcha su perverso plan. Su primer objetivo es desprestigiar a Cassio ante los ojos de Otello. Para ello, propone un brindis por el reciente matrimonio del gobernador, con lo que incita al joven capitán a beber, pese a que era su deseo no tomar nada esa noche. Cuando éste empieza a manifestar síntomas de embriaguez, Jago insta a Roderigo a que se pelee con él. Montano, ­anterior gobernador de Chipre, intercede para separarlos, con tan mala fortuna que es herido por Cassio. El alboroto atrae enseguida a Otello, que zanja el asunto con la destitución de Cassio. Cuando ya se han ido todos, Otello consuela y abraza a su amada Desdemona, a quien el ruido ha despertado. Tras recordar los hermosos días de su noviazgo y besarse apasionadamente, regresan juntos al castillo.

ACTO II
Sala en la planta baja del castillo. Al fondo se divisa el jardín. Jago anima al apesadumbrado Cassio a que hable con Desdemona, pues ella es la única que puede enternecer el corazón de Otello para que le perdone. Cassio muerde el anzuelo y no tarda en reunirse con Desdemona en el jardín. Llega Otello. Jago, aprovechando que desde la estancia se vislumbra el encuentro entre Desdemona y Cassio en el jardín, insinúa a Otello un posible comportamiento infiel de su esposa, lo que enciende en él la llama de los celos.
Desdemona se presenta ante su marido y le implora el perdón para Cassio. Esto enfurece aún más a Otello, que comienza a angustiarse ante una posible traición conyugal. Ella, al verlo sudoroso, le ofrece su pañuelo para que se seque. Pero él lo rechaza enérgicamente y lo tira. Emilia, esposa de Jago y confidente de Desdemona, lo recoge del suelo. Mientras Desdemona trata de calmar a Otello, sin saber exactamente qué mal le aflige, Jago arrebata bruscamente el pañuelo a Emilia.
A solas con Otello, Jago aviva aún más los celos de su señor al inventarse que un día sorprendió a Cassio dormido y lo escuchó hablar en sueños de su amor por Desdemona. Además, en su mano llevaba un pañuelo de ella. Esto desespera completamente a Otello, que jura vengarse de su esposa, para regocijo de Jago.

ACTO III
Gran sala en el castillo. Se prepara el recibimiento a los embajadores de Venecia. Jago va a brindar a Otello una prueba fehaciente de la infidelidad de Desdemona, tal y como él le ha exigido. Su plan es hablar con Cassio y que el propio Otello escuche la conversación oculto desde el balcón. Llega Desdemona. Comienza a conversar en calma con su marido, pero cuando vuelve a insistirle con el asunto de Cassio, Otello se desespera y le exige furioso que le muestre el pañuelo que él le regaló. Desdemona, que desconoce la importancia que esto tiene para su esposo, dice que no lo encuentra. Él se irrita más y acaba por acusarla de adulterio. Desdemona, que no entiende el porqué de sus duras palabras, defiende su inocencia. Pero no logra convencer a Otello, quien la invita a abandonar la estancia.
Se aproximan Jago y Cassio. Otello se esconde en el balcón para espiarlos. La conversación que tiene lugar entre los dos es controlada astutamente por Jago, de forma que a Otello sólo le llegan las respuestas que Cassio da a las preguntas trampa formuladas por Jago sobre una misteriosa mujer que tiene fascinado a Cassio. Desde el balcón, él percibe, erróneamente, que la dama de la que hablan es Desdemona. Para colmo, Cassio muestra feliz el pañuelo que su admiradora le ha dejado en casa (en realidad es la prenda que Desdemona no encuentra y que el propio Jago ha hecho llegar hasta allí). Otello, abatido, ya está plenamente convencido de la traición de su esposa.
Suenan las trompetas que anuncian la llegada de los embajadores venecianos. Otello jura que matará a su esposa esa misma noche, pero ahora se dispone a despachar a los mandatarios, entre los que está Lodovico, quien trae el mensaje de que la República de Venecia reclama a Otello y ha nombrado a Cassio nuevo gobernador de Chipre. Esto acaba de enfurecer por completo a Otello, que pierde el control y humilla públicamente a Desdemona. A continuación ordena que salgan todos y le dejen solo. Desbordado por la situación, cae desmayado al suelo. Jago pone el pie encima del cuerpo de Otello como gesto de triunfo.
ACTO IV
Emilia ayuda a Desdemona a acostarse mientras ella entona una triste canción acerca de una joven abandonada por su amante. Como si presintiese su muerte, se despide de su dama de compañía y a continuación reza devotamente el Avemaría. Cuando se queda dormida, Otello entra sigilosamente y la besa con pasión. Esto la despierta, y ella trata de nuevo de hacerle ver que es inocente. Pero los celos consumen al moro y decide poner fin a su tormento estrangulando a su esposa.
Emilia llama con fuerza a la puerta para contarle a Otello que Cassio ha matado a Roderigo en defensa propia cuando aquél intentaba asesinarle. Al ver a Desdemona muerta se horroriza y pide socorro. A su llamada acuden todos. Entonces, Emilia declara que fue su marido Jago quien le arrebató el pañuelo y lo utilizó para encender los celos de Otello. A continuación irrumpe Montano para revelar que Roderigo, en su último aliento de vida, ha acusado a Jago de ordenarle matar a Cassio. Jago huye precipitadamente y varios hombres marchan tras él para detenerlo. Otello, desesperado y sintiéndose culpable de la tragedia, saca una daga y se apuñala. Muere junto a su esposa, justo después de darle un último beso.

Otello
Gregory Kunde
Desdemona
Maria Agresta
Guanqun Yu
 (16)
Jago
Carlos Álvarez
Cassio
Marcelo Puente
Lodovico
Mischa Schelomianski
Roderigo
Mario Cerdá
Montano
Seung Pil Choi
Emilia
Cristina Faus
Heraldo
Boro Giner