viernes, 20 de febrero de 2015

NORMA de Vincenzo Bellini


Norma es una ópera en dos actos con música del compositor italiano Vincenzo Bellini (Catania, 1801 – Puteaux, 1835) sobre un libreto de Felice Romani basado en la tragedia Norma ou l'infanticide de L. A. Soumet y L. Belmontet.

Es la ópera más característica de Bellini y la que mayor éxito ha tenido siempre. El personaje de Norma se considera como uno de los más difíciles del repertorio para soprano, creado para Giuditta Pasta, para quien también Bellini creó el rol de Amina en La sonnambula.
Se estrenó en el Teatro La Scala de Milán el 26 de diciembre de 1831. Fueron sus primeros intérpretes: Giuditta Pasta, Domenico Donzelli, Giulia Grisi, Vincenzo Negrini.
Norma se encuentra en la confluencia de la tradición de la antigua ópera seria italiana y la evolución de la reforma de Gluck y se la considera el mejor ejemplo del estilo belcantista. Bellini trabajó bajo el influjo de Cherubini y Spontini, y, sobre todo de Rossini. La obra cuenta, desde el punto de vista musical, con una cuidada instrumentación y riqueza melódica que no es de extrañar, ya que con ella el compositor pretendía acallar las críticas crecientes sobre su excesivamente simple instrumentación musical.

Ópera completa:


Personajes
  • Norma — Sacerdotisa del templo de Irminsul — soprano
  • Pollione — Procónsul de Roma en las Galias — tenor
  • Adalgisa — Jóven sacerdotisa de Irminsul — mezzosoprano
  • Oroveso — Jefe de los druidas, padre de Norma — bajo
  • Clotilde — Confidente de Norma — mezzosoprano
  • Flavio — Centurión romano, amigo de Pollione — tenor

Argumento

La acción tiene lugar en las Galias, durante la época de la ocupación romana, alrededor del año 50 A.C.
ACTO I
Hasta el roble sagrado llega en procesión el pueblo galo, seguido de los druidas, a cuyo frente viene su jefe, Oroveso, padre de Norma. Todos piden a los dioses que les conceda la victoria sobre los romanos y su retirada del país. Entran ahora Pollione y Flavio, oficiales romanos. Pollione, que ha mantenido relaciones ilícitas con Norma, gran sacerdotisa druida, y con la que ha tenido dos hijos, dice que ahora ama a una joven virgen del templo, Adalgisa. En una aria, “Meco all'altar di Venere” (“Conmigo al altar de Venus”) presiente la venganza de Norma, mientras que, en la distancia, se oyen los cantos rituales de los druidas.
Se retiran los romanos y vuelven los druidas, que dan la bienvenida a Norma, la cual anuncia proféticamente la caída de Roma. Después, corta una rama del muérdago sagrado y dirige su plegaria a la Luna: “Casta diva”, acompañada por Oroveso y el pueblo. En un aparte, expresa el amor que sigue sintiendo por Pollione. Después, la escena queda vacía.
Entra ahora Adalgisa e invoca la protección de los dioses. Aparece Pollione y la corteja; Adalgisa duda al principio, pero finalmente declara que ella también ama al oficial romano.
Norma, ahora en su morada con sus hijos, revela sus confusos y dolorosos sentimientos. Y pide a Clotilda, su confidente, que esconda a los niños cuando vaya a llegar Adalgisa. Sigue a esto un dueto entre Adalgisa y Norma: “Io fu cosi” (“Yo era lo mismo”). La confesión de Adalgisa despierta la comprensión de Norma, ya que ambas quebrantaron el voto de castidad. Pero cuando Norma pregunta el nombre del amante, Adalgisa dice: “Aquí llega”, señalando a Pollione, que se acerca. La mutua decepción de las dos mujeres estalla apasionadamente. Finalmente se escucha a lo lejos el sonido del escudo sagrado que convoca a Norma para que hable a su pueblo; así, a las voces de los tres solistas se añade el coro lejano de los druidas.
ACTO II
Es de noche. Norma tiene entre sus manos un puñal y contempla a sus hijos dormidos a los que, en su penosa tortura, piensa dar muerte. Pero no se decide a hacerlo y envía a Clotilda en busca de Adalgisa, a la que muestra los niños y pide que se los lleve con ella cuando se marche a Roma con Pollione, porque ella, Norma, va a morir. Adalgisa, sin embargo, ruega a Norma que siga viviendo para sus hijos y le dice que va a devolver a Norma el amor de Pollione. El dueto de las dos sacerdotisas termina en una apasionada confesión mutua.
En el bosque de los druidas, Oroveso y el coro manifiestan su odio hacia los romanos, pero se sienten sin fuerzas si Norma no les aconseja. Esta, en el templo, sabe de labios de Clotilde que Adalgisa quiere renovar sus votos como sacerdotisa, pero que Pollione ha jurado arrancarla del altar. Norma hace sonar entonces, por tres veces, el escudo sagrado y los druidas al oírlo, vienen a escucharla cantando un himno guerrero. Clotilda llega presurosa con la noticia de que un romano que intentaba penetrar en el templo ha sido hecho prisionero. Se trata de Pollione. Norma, toma una daga e intenta darle muerte, pero no es capaz de descargar el golpe.
Norma está ahora junto a Pollione, quien rechaza la súplica de la mujer de que abandone a Adalgisa; entonces Norma jura que ésta será quemada viva por haber quebrantado sus votos.
El pueblo recibe la orden de preparar la pira, pero cuando preguntan a Norma el nombre de la sacerdotisa culpable, responde: “Yo”. El pueblo no quiere creerla, pero Norma insiste. Cuando traen a los niños, Norma pide a Pollione que cuide de ellos; pero Pollione no se mueve.
Lleno de angustia, el pueblo prepara el sacrificio de Norma. Arrepentido de su comportamiento y admirado por el valor y el amor de Norma, Pollione marcha con ella a morir en la hoguera.
Libreto en italiano y español
La acción tiene lugar en las Galias, durante la época de la ocupación romana, alrededor del año 50 A.C.
ATTO I
Scena Prima

(Foresta sacra de' Druidi. In mezzo 
la quercia d'Irminsul, al piè della quale 
vedesi la pietra druidica che serve d'altare.
Colli in distanza sparsi di selve. È notte; 
lontani fuochi trapelano dai boschi.
Al suono di marcia religiosa diffilano 
le schiere de' Galli, indi la processione 
de' Druidi. Per ultimo Oroveso coi 
maggiori Sacerdoti.)

OROVESO
Ite sul colle, o Druidi,
Ite a spiar ne' cieli
Quando il suo disco argenteo
La nuova Luna sveli!
Ed il primier sorriso
Del virginal suo viso
Tre volte annunzi il mistico
Bronzo sacerdotal!

DRUIDI
Il sacro vischio a mietere
Norma verrà?

OROVESO
Sì, Norma, sì verrà.

DRUIDI
Verrà, verrà.

OROVESO
Sì, sì.

DRUIDI
Dell'aura tua profetica,
Terribil Dio, l'informa!
Sensi, o Irminsul, le inspira
D'odio ai Romani e d'ira,
Sensi che questa infrangano
Pace per noi mortal, sì!

OROVESO
Sì. Parlerà terribile
Da queste quercie antiche,
Sgombre farà le Gallie
Dall'aquile nemiche,
E del suo scudo il suono,
Pari al fragor del tuono,

OROVESO E DRUIDI
Nella città dei Cesari
Tremendo echeggerà!

DRUIDI
E del suo scudo il suono, ecc.

OROVESO
Pari al fragor, ecc.

(Tutti s'avviano nell'interno 
della foresta)

OROVESO E DRUIDI
(di dentro, perdendosi)
Luna, t'affretta sorgere!
Norma all'altar verrà!
O Luna, t'affretta!

(Escono quindi da un lato Flavio e Polline
guardinghi e ravvolti nelle loro toghe.)

POLLIONE
Svanir le voci!
E dell'orrenda selva
Libero è il varco.

FLAVIO
In quella selva è morte
Norma tel disse.

POLLIONE
Profferisti un nome
Che il cor m'agghiaccia.

FLAVIO
Oh, che di' tu?
L'amante!
La madre de' tuoi figli!

POLLIONE
A me non puoi far tu rampogna,
Ch'io mertar non senta.
Ma nel mio core è spenta
La prima fiamma,
E un Dio la spense,
Un Dio nemico al mio riposo
Ai piè mi veggo l'abisso aperto,
E in lui m'avvento io stesso.

FLAVIO
Altra ameresti tu?

POLLIONE
Parla sommesso;
Un'altra, sì; Adalgisa;
Tu la vedrai;
Fior d'innocenza e riso,
Di candore e d'amor.
Ministra al tempio
Di questo Dio di sangue,
Ella v'appare
Come raggio di stella in ciel turbato.

FLAVIO
Misero amico! E amato Sei tu del pari?

POLLIONE
Io n'ho fidanza.

FLAVIO
E l'ira non temi tu di Norma?

POLLIONE
Atroce, orrenda 
me la presenta Il mio rimorso estremo;
Un sogno...

FLAVIO
Ah! Narra.

POLLIONE
In rammentarlo io tremo.
Meco all'altar di Venere
Era Adalgisa in Roma,
Cinta di bende candide,
Sparsa di fior la chioma;
udia d'Imene i cantici,
Vedea fumar gl'incensi,
Eran rapiti i sensi
Di voluttade e amore.
Quando fra noi terribile
Viene a locarsi un'ombra
L'ampio mantel druidico
Come un vapor l'ingombra;
Cade sull'ara il folgore,
D'un vel si copre il giorno,
Muto si spande intorno
Un sepolcrale orror.
Più l'adorata vergine
Io non mi trovo accanto;
N'odo da lunge un gemito
Misto de' figli al pianto;
Ed una voce orribile
Echeggia in fondo al tempio
"Norma così fa scempio
D'amante traditor!"

(Squilla il sacro bronzo.
Trombe di dentro)

FLAVIO
Odi? I suoi riti a compiere
Norma dal tempio move.

DRUIDI
(lontani)
Sorta è la Luna, o Druidi.
Ite, profani, altrove,
Ite altrove, ite altrove!

FLAVIO
Vieni;

POLLIONE
Mi lascia.

FLAVIO
Ah, m'ascolta!

POLLIONE
Barbari!

FLAVIO
Fuggiam;

POLLIONE
Io vi proverrò!

FLAVIO
Vieni; Fuggiam;
Scoprire alcun ti può.

POLLIONE
Traman congiure i barbari,
Ma io li preverrò!

FLAVIO
Ah! Vieni, fuggiam
Sorprendere alcun ti può.

DRUIDI
(lontani)
Ite, profani, altrove.

POLLIONE
Me protegge, me difende
Un poter maggior di loro
È il pensier di lei che adoro,
È l'amor che m'infiammò.
Di quel Dio che a me contende
Quella vergine celeste,
Arderò le rie foreste,
L'empio altare abbatterò.

FLAVIO
Vieni, vieni.

DRUIDI
(sempre lontani)
Sorta è la Luna, o Druidi.
Ite, profani, altrove,
Ite altrove.

POLLIONE
Traman congiure i barbari,

FLAVIO
Scoprire alcun ti può;
Vieni ; Fuggiam;

POLLIONE
Ma io li preverrò!
Me protegge, me difende, ecc.

(Pollione e Flavio partono rapidamente.
Druidi dal fondo, Sacerdotesse, 
Guerrieri, Bardi, Sacrificatori, 
e in mezzo a tutti, Oroveso.)

CORO
Norma viene: le cinge la chioma
La verbena ai misteri sacrata;
In sua man come luna falcata
L'aurea falce diffonde splendor.
Ella viene, e la stella di Roma
Sbigottita si copre d'un velo;
Irminsul corre i campi del cielo
Qual cometa fioriera d'orror.

(Entra Norma in mezzo alle sue ministre. 
Ha sciolto i cappelli, la fronte circondata 
di una corona di verbena, ed armata la mano 
d'una falce d'oro. Si colloca sulla pietra 
druidica, e volge gli occhi d'intorno come 
ispirata. Tutti fanno silenzio.)

NORMA
Sediziose voci, voci di guerra
Avvi chi alzarsi attenta
Presso all'ara del Dio?
V'ha chi presume
Dettar responsi alla veggente Norma,
E di Roma affrettar il fato arcano?
Ei non dipende, no, non dipende
Da potere umano.

OROVESO
E fino a quando oppressi
Ne vorrai tu?
Contaminate assai
Non fur le patrie selve
E i templi aviti
Dall'aquile latine?
Omai di Brenno oziosa
Non può starsi la spada.

UOMINI
Si brandisca una volta!

NORMA
E infranta cada.
Infranta, sì, se alcun di voi snudarla
Anzi tempo pretende.
Ancor non sono della nostra vendetta I dì maturi.
Delle sicambre scuri
Sono i pili romani ancor più forti.

OROVESO E UOMINI
E che t'annunzia il Dio?
Parla! Quai sorti?

NORMA
Io ne' volumi arcani leggo del cielo,
In pagine di morte
Della superba Roma è scritto il nome.
Ella un giorno morrà,
Ma non per voi.
Morrà pei vizi suoi,
Qual consunta morrà.
L'ora aspettate, l'ora fatal
Che compia il gran decreto.
Pace v'intimo ;
E il sacro vischio io mieto.

(Falcia il vischio; le Sacerdotesse lo 
raccolgono in canestri di vimini; Norma 
si avanza e stende le braccia al cielo; 
la luna splende in tutta la sua luce; 
tutti si prostrano.)

Casta Diva, che inargenti
Queste sacre antiche piante,
Al noi volgi il bel sembiante,
Senza nube e senza vel!

OROVESO E CORO
Casta Diva, che inargenti
Queste sacre antiche piante,
Al noi volgi il bel sembiante,
Senza nube e senza vel!

NORMA
Tempra, o Diva,
Tempra tu de' cori ardenti,
Tempra ancora lo zelo audace.
Spargi in terra quella pace
Che regnar tu fai nel ciel.

OROVESO E CORO
Diva, spargi in terra
Quella pace che regnar Tu fai nel ciel.

NORMA
Fine al rito.
E il sacro bosco
Sia disgombro dai profani.
Quando il Nume irato e fosco
Chiegga il sangue dei Romani,
Dal druidico delubro
La mia voce tuonerà.

OROVESO E CORO
Tuoni,
E un sol del popolo empio
Non sfugga al giusto scempio;
E primier da noi percosso
Il Proconsole cadrà.

NORMA
Cadrà!
Punirlo io posso.

(Fra sè)

Ma punirlo il cor non sa.
Ah! bello a me ritorna
Del fido amor primiero,
E contro il mondo intiero
Difesa a te sarò.
Ah! bello a me ritorna
Del raggio tuo sereno
E vita nel tuo seno
E patria e cielo avrò.

OROVESO E CORO
Sei lento, sì, sei lento,
O giorno di vendetta,
Ma irato il Dio t'affretta
Che il Tebro condannò!

NORMA
Ah! Bello a me ritorna, ecc.

OROVESO E CORO
Ma irato, si, il Dio t'affretta
Che il Tebro condannò!

NORMA
(Fra sè)
Ah! riedi ancora qual eri allora,
Quando il cor ti diedi allora, ecc.
ah, riedi a me!

OROVESO E CORO
O giorno, il Dio t'affretta
Che il Tebro condannò!

(Norma parte, e tutti la seguono in ordine.
Entra Adalgisa.)

ADALGISA
Sgombra è la sacra selva,
Compiuto il rito.
Sospirar non vista alfin poss'io,
Qui ; dove a me s'offerse
La prima volta quel fatal Romano,
Che mi rende rubella
Al tempio, al Dio ;
Fosse l'ultima almen!
Vano desio!
Irresistibil forza qui mi trascina,
E di quel caro aspetto
Il cor si pasce,
E di sua cara voce
L'aura che spira mi ripete il suono.

(Corre a prostrarsi sulla pietra d'Irminsul.)

Deh! Proteggimi, o Dio!
Perduta io son!
Gran Dio, abbi pietà, Perduta io son!

(Pollione entra con Flavio.)

POLLIONE
(a Flavio)
Eccola! Va, mi lascia,
Ragion non odo!

(Flavio parte.)

ADALGISA
(vedendo a Pollione)
Oh, tu qui!

POLLIONE
Che veggo? Piangevi tu?

ADALGISA
Pregava.
Ah! T'allontana, pregar mi lascia!

POLLIONE
Un Dio tu preghi
Atroce, crudele,
Avverso al tuo desire e al mio.
O mia diletta!
Il Dio che invocar devi è Amore.

ADALGISA
(si allontana da lui)
Amor! Deh! Taci,
Ch'io più non t'oda!

POLLIONE
E vuoi fuggirmi?
E dove fuggir vuoi tu ch'io non ti segua?

ADALGISA
Al tempio, ai sacri altari
Che sposar giurai.

POLLIONE
Gli altari? E il nostro amor?

ADALGISA
Io l'obliai.

POLLIONE
Va, crudele, al Dio spietato
Offri in dono il sangue mio.
Tutto, ah, tutto ei sia versato,
Ma lasciarti non poss'io,
No, nol posso!
Sol promessa al Dio tu fosti,
Ma il tuo core a me si diede.
Ah! Non sai quel che mi costi
Perch'io mai rinunzi a te.
Ah! Non, ecc.

ADALGISA
E tu pure, ah, tu non sai
Quanto costi a me dolente!
All'altare che oltraggiai
Lieta andava ed innocente,
Sì, sì, v'andava innocente.
Il pensiero al cielo ergea
E il mio Dio vedeva in ciel!
Or per me spergiura e rea
Cielo e Dio ricopre un vel!

POLLIONE
Ciel più puro e Dei migliori
T'offro in Roma, ov'io mi reco.

ADALGISA
(colpita)
Parti forse?

POLLIONE
Ai nuovi albori.

ADALGISA
Parti? Ed io?

POLLIONE
Tu vieni meco.
De' tuoi riti è Amor più santo,
A lui cedi, ah, cedi a me!

ADALGISA
(più commossa)
Ah! Non dirlo! Ah! Non dirlo!

POLLIONE
Il dirò tanto, il dirò tanto
Che ascoltato io sia da te.

ADALGISA
Deh! Mi lascia!

POLLIONE
Ah! Deh cedi, deh cedi a me!

ADALGISA
Ah! Non posso!
Mi proteggi, o giusto ciel!

POLLIONE
Abbandonarmi così potresti!
Abbandonarmi così!
Adalgisa! Adalgisa!

(con tenerezza)

Vieni in Roma, ah, vieni, o cara,
Dov'è amore e gioia e vita!
Inebbriam nostr'alme a gara
Del contento a cui ne invita!
Voce in cor parla non senti,
Che promette eterno ben?
Ah! Dà fede a' dolci accenti,
Sposo tuo mi stringi al sen!

ADALGISA
(Fra sè)
Ciel! Cos parlar l'ascolto
Sempre, ovunque, al tempio istesso!
Con quegli occhi, con quel volto,
Fin sull'ara il veggo impresso.
Ei trionfa del mio pianto,
Del mio duol vittoria ottien.
Ciel! Mi togli al dolce incanto,
O l'error perdona almen!

POLLIONE
Ah! Vieni!

ADALGISA
Deh! Pietà!

POLLIONE
Ah! Deh! Vieni, ah, vieni, o cara!

ADALGISA
Ah! Mai!

POLLIONE
Crudel! E puoi lasciarmi?

ADALGISA
Ah! Per pietà, mi lascia!

POLLIONE
Così, così scordarmi!

ADALGISA
Ah! Per pietà, mi lascia!

POLLIONE
Adalgisa!

ADALGISA
Ah! Mi risparmi tua pietà
Maggior cordoglio!

POLLIONE
Adalgisa! E vuoi lasciarmi?

ADALGISA
Io; Ah!;
Ah; Non posso; Seguirti voglio;

POLLIONE
Qui, domani all'ora istessa,
Verrai tu?

ADALGISA
Ne fo promessa.

POLLIONE
Giura.

ADALGISA
Giuro.

POLLIONE
Oh! Mio contento! Ti rammenta

ADALGISA
Ah! Mi rammento.
Al mio Dio sarò spergiura,
Ma fedel a te sarò!

POLLIONE
L'amor tuo mi rassicura,
E il tuo Dio sfidar saprò!

ADALGISA
Sì, fedel a te sarò

(Partono.)

Scena Seconda

(Abitazione di Norma. Norma, 
Clotilde e due piccoli fanciulli.)

NORMA
Vanne, e li cela entrambi.
Oltre l'usato Io tremo d'abbracciarli.

CLOTILDE
E qual ti turba strano timor,
Che i figli tuoi rigetti?

NORMA
Non so. Diversi affetti
Strazian quest'alma.
Amo in un punto ed odio i figli miei!
Soffro in vederli, E soffro s'io non li veggo.
Non provato mai Sento un diletto
Ed un dolore insieme d'esser lor madre.

CLOTILDE
E madre sei?

NORMA
Nol fossi!

CLOTILDE
Qual rio contrasto!

NORMA
Immaginar non puossi, o mia Clotilde!
Richiamato al Tebro è Pollione.

CLOTILDE
E teco ei parte?

NORMA
Ei tace il suo pensiero.
Oh! S'ei fuggir tentasse, e qui lasciarmi?
Se obbliar potesse Questi suoi figli!

CLOTILDE
E il credi tu?

NORMA
Non l'oso.
È troppo tormentoso,
Troppo orrendo è un tal dubbio.
Alcun s'avanza. Va. Li cela.

(Clotilde parte coi fanciulli. 
Norma li abbraccia. Entra Adalgisa.)

Adalgisa!

ADALGISA
(da lontano, fra sè)
Alma, costanza!

NORMA
T'inoltra, o giovinetta, t'inoltra.
E perchè tremi?
Udii che grave a me segreto
Palesar tu voglia.

ADALGISA
È ver... Ma, deh, ti spoglia
Della celeste austerità
Che splende negli occhi tuoi!
Dammi coraggio,
Ond'io senza alcun velo ti palesi il core!

(Si prostra.)

NORMA
(la solleva)
M'abbraccia, e parla.
Che t'affligge?

ADALGISA
(dopo un momento di estazione)
Amore. Non t'irritar!
Lunga stagion pugnai per soffocarlo.
Ogni mia forza ei vinse,
Ogni rimorso.
Ah! Tu non sai, pur dianzi
Qual giuramento io fea!
Fuggir dal tempio,
Tradir l'altare a cui son io legata,
Abbandonar la patria

NORMA
Ahi! Sventurata!
Del tuo primier mattino
Già turbato è il sereno?
E come, e quando
Nacque tal fiamma in te?

ADALGISA
Da un solo sguardo, da un sol sospiro,
Nella sacra selva,
A piè dell'ara ov'io pregava il Dio.
Tremai ; Sul labbro mio
Si arrestò la preghiera.
E, tutta assorta
In quel leggiadro aspetto,
Un altro cielo mirar credetti,
Un altro cielo in lui.

NORMA
(Fra sè)
Oh! Rimembranza!
Io fui così rapita
Al sol mirarlo in volto!

ADALGISA
Ma non m'ascolti tu?

NORMA
Segui. T'ascolto.

ADALGISA
Sola, furtiva, al tempio
Io l'aspettai sovente,
Ed ogni dì più fervida
Crebbe la fiamma ardente.

NORMA
(Fra sè)
Io stessa arsi così.

ADALGISA
Vieni, ei dicea, concedi
Ch'io mi ti prostri ai piedi.

NORMA
(Fra sè)
Oh, rimembranza!

ADALGISA
Lascia che l'aura io spiri

NORMA
(Fra sè)
Io fui così sedotta!

ADALGISA
Dei dolci tuoi sospiri,
Del tuo bel crin le anella
Dammi, dammi poter baciar.

NORMA
(Fra sè)
Oh, cari accenti!
Così li profferia,
Così trovava del mio cor la via!

ADALGISA
Dolci qual arpa armonica
M'eran le sue parole,
Negli occhi suoi sorridere
Vedea più bello un sole.

NORMA
(Fra sè)
L'incanto suo fu il mio!

ADALGISA
Io fui perduta e il sono!

NORMA
(A Adalgisa)
Ah! Tergi il pianto!

ADALGISA
D'uopo ho del tuo perdono!

NORMA
Avrò pietade!

ADALGISA
Deh! Tu mi reggi e guida!

NORMA
Ah! Tergi il pianto!

ADALGISA
Me rassicura, o sgrida,
Salvami da me stessa,
Salvami, salvami dal mio cor

NORMA
Ah! Tergi il pianto!
Te non lega eterno nodo all'ara.

ADALGISA
Ah! Ripeti, o ciel,
Ripeti si lusinghieri accenti!

NORMA
Ah! sì! Ah!
Ah! Sì, fa core e abbracciami.
Perdono e ti compiango.
Dai voti tuoi ti libero,
I tuoi legami io frango.
Al caro oggetto unita
Vivrai felice ancor.

ADALGISA
Ripeti, o ciel, ripetimi 
si lusinghieri accenti;
Per te, per te, s'acquetano
I lunghi miei tormenti.
Tu rendi a me la vita,
Se non è colpa amor.

NORMA
Vivrai felice ancor, ecc.
Ma di': l'amato giovane
Quale fra noi si noma?

ADALGISA
Culla non ebbe in Gallia:
Roma gli è patria.

NORMA
Roma? Ed è? Prosegui

(Entra Pollione)

ADALGISA
Il mira.

NORMA
Ei! Pollion!

ADALGISA
Qual ira!

NORMA
Costui, costui dicesti?
Ben io compresi?

ADALGISA
Ah! Sì.

POLLIONE
(inoltrandosi ad Adalgisa)
Misera te! Che festi?

ADALGISA
(smarrita)
Io?

NORMA
(a Pollione)
Tremi tu? E per chi?
E per chi tu tremi?

(Alcuni momenti di silenzio. Pollione 
è confuso, Adalgisa tremante e 
Norma fremente.)

Oh, non tremare, o perfido,
Ah, non tremar per lei!
Essa non è colpevole,
Il malfattor tu sei!
Trema per te, fellon,
Pei figli tuoi,
Trema per me, fellon!

ADALGISA
(tremante)
Che ascolto? 

(A Norma)

Ah! Deh parla!

(A Pollione)

Taci? T'arretri! Ohimè!

(Si copre il volto colle mani; Norma 
l'afferra per un braccio, e la 
costringe a mirar Pollione.)

NORMA
(Ad Adalgisa)
Oh! Di qual sei tu vittima
Crudo e funesto inganno!
Pria che costui conoscere
T'era il morir men danno!
Fonte d'eterne lagrime
Egli a te pur dischiuse
Come il mio cor deluse,
L'empio il tuo core tradì!

ADALGISA
Oh, qual traspasare orribile
dal tuo parlar mistero!

NORMA
Oh! Di qual sei tu vittima, ecc.

ADALGISA
Trema il mio cor di chiedere,
Trema d'udire il vero!
Tutta comprendo, o misera,
Tutta la mia sventura,
Essa non ha misura,
S'ei m'ingannò così!

NORMA
Fonte d'eterno lagrime ecc.

POLLIONE
Norma! De' tuoi rimproveri
Segno non farmi adesso!

NORMA
Pria che costui conoscere, ecc.
Empio e tant'osi!

ADALGISA
Oh, qual mistero orribile, ecc.

POLLIONE
Deh! A quest'afflitta vergine
Sia respirar concesso!
Copra a quell'alma ingenua,
Copra nostr'onte un velo;
Giudichi solo il cielo
Quali più di noi fallì!

NORMA
Fonte, ah! Fonte d'eterne lagrime, ecc.

ADALGISA
Tutta, ah! tutta comprendo, o misera, ecc

POLLIONE
Deh! A quest'afflitta,
deh! fa che respiri;
sa il ciel, ah! Chi di noi falli, ecc.

NORMA
(A Pollione)
Perfido!

POLLIONE
(per allontanarsi)
Or basti.

NORMA
Fermati!

POLLIONE
(afferra Adalgisa)
Vieni.

ADALGISA
(dividendosi da lui)
Mi lascia, scostati!
Sposo sei tu infedele!

POLLIONE
Qual io mi fossi obblio.

ADALGISA
Mi lascia, scostati!

POLLIONE
(con tutto il fuoco)
L'amante tuo son io!

ADALGISA
Va, traditor!

POLLIONE
È mio destino amarti,
Destino costei lasciar!

NORMA
(reprimendo il furore)
Ebben! lo compi,
Lo compi e parti!

(ad Adalgisa)

Seguilo.

ADALGISA
(supplichevole)
Ah! No, giammai, ah, no.
Ah, pria spirar!

NORMA
(fissando Pollione)
Vanne, sì, mi lascia, indegno,
Figli obblia, promesse, onore!
Maledetto dal mio sdegno
Non godrai d'un empio amore!
Vanne, sì, mi lascia, ecc.

ADALGISA E POLLIONE
Ah!

NORMA
Te sull'onde e te sui venti
Seguiranno mie furie ardenti!
Mia vendetta e notte e giorno
Ruggirà intorno a te!

POLLIONE
(disperatamente)
Fremi pure, e angoscia eterna
Pur m'imprechi il tuo furore!
Quest'amor che mi governa
È di te, di me maggiore!
Fremi pure, e angoscia eterna, ecc.

ADALGISA
(supplichevole a Norma)
Ah! Non fia ch'io costi
Al tuo core si rio dolore!
Ah, sian frapposti e mari e monti
Fra me sempre e il traditore. Ah!

NORMA
Maledetto dal mio sdegno
Non godrai d'un empio amore!

ADALGISA
Soffocar saprò i lamenti,
Divorare i miei tormenti;
Morirò perchè ritorno
Faccia il crudo ai figli, a te! ecc.

POLLIONE
Dio non v'ha che mali inventi
De' miei mali, ah, più cocenti!
Maledetto io fui quel giorno
Che il destin m'offerse a te.
Maledetto io fui per te!

(Squillano i sacri bronzi del tempio. 
Norma è chiamata ai riti.)

CORO
(di dentro)
Norma, Norma all'ara!
In tuon feroce
D'Irminsul tuonò la voce,
Norma, Norma al sacro altar!

NORMA
Ah! Suon di morte!
Ah, va, per te qui pronta ell'è!

ADALGISA
Ah! Suon di morte s'intima a te,
Va, per te qui pronta ell'è, ecc.

POLLIONE
Ah! Qual suon!
Sì, la sprezzo, sì, ma prima
Mi cadrà il tuo Nume al piè, ecc.

(Norma respinge d'un braccio Pollione, 
e gli accenna di uscire. Pollione si 
allontana furente.)
ACTO I
Escena Primera

(Bosque sagrado de los druidas, presidido 
por la encina de Irminsul. Al pie de ésta 
se halla la roca druídica, que sirve de altar. 
Al fondo colinas boscosas. Es de noche. A lo 
lejos unas hogueras crepitan en el bosque.
Al son de una marcha religiosa poco  a poco
aparecen escuadras de guerreros galos 
y una procesión de druidas, encabezados 
por su jefe, Oroveso, sumo sacerdote)

OROVESO
Id, druidas, a las colinas
id y espiad en los cielos
cuando la luna nueva
desvele su argénteo disco;
y la primera sonrisa
de su rostro virginal
por tres veces anunciará el místico 
escudo sacerdotal.

DRUIDAS
¿Vendrá Norma a segar
el muérdago sagrado?

OROVESO
Sí, Norma, sí, vendrá,

DRUIDAS
Vendrá, vendrá.

OROVESO
Sí, sí.

DRUIDAS
Con tu aura profética,
oh dios terrible, inspírala;
infúndele, oh Irminsul,
ira y odio contra los romanos,
sentimientos que acaben 
con esta paz, para nosotros mortal.

OROVESO
Terribles palabras
en las ancestrales encinas pronunciará,
y las Galias libertará
del águila enemiga;
con el sonido de su escudo,
cual fragor de trueno,

OROVESO Y DRUIDAS
En la ciudad de los césares,
con tremenda fuerza retumbará,  etc.

DRUIDAS
...con el sonido de su escudo, etc.

OROVESO
...cual fragor, etc.

(Todos comienzan a internarse
en las profundidades del bosque.)

OROVESO Y DRUIDAS
(desde dentro, alejándose) 
¡Apresúrate, oh luna, a surgir! 
Norma vendrá al altar. 
¡Apresúrate, oh luna!

(Entran Pollione y Flavio, sigilosamente 
envueltos en sus togas.)

POLLIONE 
Aléjanse las voces,
libre queda el camino
del horrible bosque.

FLAVIO
En ese bosque está la muerte;
Norma te lo dijo.

POLLIONE
Pronuncias un nombre
que me hiela el corazón.

FLAVIO
Pero ¿qué dices?
¡Es tu amante!
¡La madre de tus hijos!

POLLIONE
No puedes hacerme ningún reproche
que yo no merezca;
pero en mi corazón
se ha extinguido la llama primera,
un dios cruel lo ha querido así,
un dios enemigo de mi reposo;
a mis pies veo abrirse el abismo,
en el que yo mismo me precipito.

FLAVIO
¿Acaso amas a otra?

POLLIONE
Habla más bajo.
A otra, sí. A Adalgisa.
Has de verla.
Flor de inocencia, como una sonrisa 
de candor y de amor.
Ministra en el templo
de ese dios sanguinario,
parece allí
rayo de estrella sobre un cielo tormentoso.

FLAVIO
¡Infeliz! ¿Y eres amado en la misma medida?

POLLIONE
Esa confianza albergo.

FLAVIO
¿No temes la ira de Norma?

POLLIONE
Atroz, horrenda
así me la representa mi hondo remordimiento.
Un sueño...

FLAVIO
¡Ah! Cuéntamelo.

POLLIONE
¡Al recordarlo me estremezco!
Junto al altar de Venus
estaba Adalgisa, en Roma,
ceñida por blancos velos,
cubiertos de flor sus cabellos;
oía los cánticos de Himeneo,
veía el humear del incienso;
estaban mis sentidos arrebatados
de voluptuosidad y de amor.
De pronto, entre nosotros
una sombra terrible se interpuso;
el amplio manto druídico
cual vapor la envolvía.
Un relámpago cayó sobre el altar
y tras un velo quedó oculto el día; 
mudo y sepulcral horror 
extendíase por doquier. 
A la virgen adorada 
ya no la hallé junto a mí, 
a lo lejos escuché un gemido, 
entremezclado con el llanto de mis hijos, 
y una voz terrible 
atronó en el templo: 
"Así castiga Norma 
al amante traidor."

(Se escuchan, fuera de escena, fanfarrias 
y la llamada del escudo sagrado de Irminsul.)

FLAVIO
¿Oyes? A cumplir sus ritos
viene Norma al templo.

DRUIDAS
(a lo lejos)
Ya brilla la luna, druidas;
apartaos, profanos,
de estos lugares

FLAVIO
Ven

POLLIONE
Déjame.

FLAVIO
escúchame.

POLLIONE
¡Bárbaros!

FLAVIO
Huyamos.

POLLIONE
Yo os haré frente.

FLAVIO
Ven, huyamos;
alguien podría sorprenderte.

POLLIONE
Los bárbaros traman una conjura,
¡pero yo les haré frente!

FLAVIO
¡Ah! Ven, huyamos;
alguien podría sorprenderte.

DRUIDAS
(a lo lejos)
Apartaos, profanos, de estos lugares.

POLLIONE
Me protege, me defiende
un poder mayor que el suyo;
es el pensamiento de aquella a la que adoro,
es el amor que me ha inflamado.
De ese dios que me disputa
a esta virgen celestial,
incendiaré los bosques,
derribaré su impío altar.

FLAVIO
¡Ven! ¡Ven!

DRUIDAS
(siempre a lo lejos)
¡Ya brilla la luna, druidas!
Apartaos, profanos, 
de estos lugares.

POLLIONE
¡Los bárbaros traman una conjura!

FLAVIO
¡Alguien podría sorprenderte!
¡Ven, huyamos!

POLLIONE
¡Pero yo les haré frente!
Me protege, me defiende, etc.

(Pollione y Flavio salen precipitadamente. 
Desde el fondo entran los druidas, sacerdotes,
guerreros, bardos y en medio de todos, 
Oroveso)

CORO
Norma viene; ciñe sus cabellos
la sagrada verbena de los misterios;
en su mano, cual luna creciente,
la hoz de oro difunde su resplandor.
Ella viene, y la estrella de Roma,  
temerosa, se oculta tras un velo.
Irminsul surca los campos del cielo,
cual cometa precursor de horrores, etc.

(En medio de sus sacerdotes avanza Norma 
el pelo suelto sobre los hombros, en la frente
una corona de verbena y en la mano una 
hoz de oro. Se coloca sobre el altar,
y eleva los ojos hacia el cielo como
inspirada. Todos callan) .

NORMA
Voces sediciosas, voces de guerra,
¿quién osa alzarlas
ante el altar del dios?
¿Acaso hay quienes presumen
dictar sus respuestas
a Norma, la vidente,
y acelerar el arcano destino de Roma?
Éste no depende de poder humano.

OROVESO
¿Y hasta cuándo nos
mantendrás oprimidos?
¿Acaso los bosques de la patria
y nuestros ancestrales templos
no han sido ya bastante contaminados
por el águila romana?
La espada de Breno no puede
por más tiempo permanecer ociosa.

HOMBRES
¡Sea de una vez blandida!

NORMA
Y rota en pedazos caerá.
Sí, rota, si alguno de vosotros 
antes de tiempo pretende desenvainarla.
Para nuestra venganza aún no ha llegado el día.
Frente a las hachas de los sicambros son más
fuertes todavía las jabalinas de los romanos.

OROVESO Y HOMBRES
¿Y qué te anuncia el dios?
Habla: ¿cuáles son los augurios?

NORMA
En los arcanos libros del cielo, esto leo:
en las páginas de la muerte
escrito está el nombre de la soberbia Roma. 
Algún día perecerá
mas no por vuestra mano. 
Perecerá por sus vicios, 
consumida por ellos perecerá. 
Aguardad esa hora, la hora fatal 
en que sea cumplido el gran decreto. 
A la paz os conmino 
y siego el muérdago sagrado.

(Ella siega el muérdago; las sacerdotisas lo
recogen en unos canastos de mimbre.
Norma avanza y extiende el brazo hacia el
cielo; la luna reluce con todo su esplendor; 
todos se postran)

Casta diosa, que con tu esplendor de plata 
iluminas estos antiguos y sagrados bosques, 
vuelve hacia nosotros tu hermoso semblante 
sin nube y sin velo. 

OROVESO Y CORO
Casta diosa, que con tu esplendor de plata
iluminas estos antiguos y sagrados bosques, 
vuelve hacia nosotros tu hermoso semblante 
sin nube y sin velo. 

NORMA
Templa, oh diosa,
templa estos ardientes corazones,
templa su celo audaz,
y la paz que en el cielo
haces reinar derrama sobre la tierra.

OROVESO Y CORO. 
Diosa, la paz que en el cielo
haces reinar derrama sobre la tierra.

NORMA
Terminado el rito,
que el bosque sagrado
quede libre de profanos.
Cuando el numen airado y tenebroso
exija la sangre romana,
desde el templo druídico
tronará mi voz.

OROVESO Y CORO
Truene;
y que nadie de ese pueblo impío 
escape al justo castigo; 
y que el primero en sucumbir 
bajo nuestros golpes sea el procónsul.

NORMA
Sucumbirá. 
Puedo asegurarlo.

(para sí)

Pero mi corazón no sabe castigarlo.
¡Ah! vuelve a mí, tan bello
como en tu primer y fiel amor,
y contra el mundo entero
tu defensa seré.
¡Ah! vuelve a mí, tan bello
con tu serena mirada,
y en tu pecho vida,
patria y cielo hallaré, sí.

OROVESO Y CORO
Mucho te demoras, sí,
oh día de la venganza; 
pero ya te apremia el dios airado 
que a Roma condenó.

NORMA 
¡Ah! retorna a mí, etc.

OROVESO Y CORO
Pero ya te apremia el dios airado,
que a Roma condenó.

NORMA
(Para sí)
¡Ah! regresa, como eras entonces,
cuando te entregué mi corazón, etc.
ah retorna a mí.

OROVESO Y CORO
¡Oh. día, ya te apremia el dios
que a Roma condenó!

(Norma sale y todos la siguen en orden.
Entra Adalgisa)

ADALGISA
Ha quedado desierto el bosque sagrado;
se ha cumplido el rito.
Sin ser vista puedo al fin suspirar,
aquí, donde por primera vez
encontré a aquel fatal romano
que me ha vuelto
rebelde al templo y al dios.
¡Si fuera ésta la última vez
¡Vana esperanza!
Una fuerza irresistible me empuja a venir,
con aquel rostro amado
se regala mi corazón
y la brisa repite para mí el eco
de su voz querida.

(Corre a postrarse ante el altar de Irminsul)

¡Protégeme, oh dios!
Estoy perdida, sí, perdida,
dios, ten piedad, estoy perdida.

(Pollione entra con Flavio)

POLLIONE
(A Flavio)
Allí está. Vete, déjame,
ya no atiendo a razones.

(Flavio se va)

ADALGISA
(viendo a Pollione)
¡Oh! ¡Tú aquí!

POLLIONE
¿Qué veo? ¿Llorabas?

ADALGISA
Oraba.
¡Oh! Aléjate, deja que continúe mi plegaria.

POLLIONE
Oras a un dios
atroz, cruel,
opuesto a tus deseos y a los míos.
¡Oh, amor mío!, 
el dios al que debes invocar es el amor

ADALGISA
(apartándose de él)
¡El amor! ¡Ay! ¡Calla!
No quiero oírte.

POLLIONE
¿Huyes de mí?
¿Y adónde irás sin que te siga?

ADALGISA
Al templo, a los altares sagrados
que juré desposar.

POLLIONE
¿Los altares? ¿Y nuestro amor?

ADALGISA
Lo he olvidado.

POLLIONE
Vete, cruel, y al dios despiadado
ofrécele en sacrificio mi propia sangre;
que sea vertida, ay, toda mi sangre,
pero ¡no puedo abandonarte,
no, no puedo!
Al dios sólo fuiste prometida,
pero tu corazón se me entregó por completo.
¡Ah! no sabes cuánto me costaría
renunciar a ti.
¡Ah! no sabes, etc.

ADALGISA
Tampoco tú sabes, ¡ay!
qué dolor tan inmenso me cuesta.
Hacia el altar que he ultrajado
me dirigía inocente y feliz,
sí, me dirigía inocente.
El pensamiento volaba al cielo
y en él distinguía a mi dios.
Ahora, por perjura y rea,
un velo oculta ese cielo y ese dios.

POLLIONE
Un cielo más puro y unos dioses mejores
te ofrezco en Roma, adonde marcho.

ADALGISA
(impresionada)
¿Te marchas?

POLLIONE
Con el nuevo día.

ADALGISA
Te vas... ¿y yo?

POLLIONE
Vienes conmigo.
Más sagrado que tus ritos es el amor.
Entrégate al amor, ah, entrégate a mí.

ADALGISA
(más impresionada)
¡Ah! no lo digas, ¡ah! no lo digas.

POLLIONE
Lo diré, sí, lo diré,
hasta que escuches mis palabras.

ADALGISA
¡Ay! ¡Déjame!

POLLIONE
¡Ah! ¡Cede! ¡Entrégate a mí!

ADALGISA
¡Ah! no puedo.
¡Oh, justo cielo, protégeme!

POLLIONE
¡Así pues, podrías abandonarme!
¡Abandonarme así!
¡Adalgisa! ¡Adalgisa!

(Con ternura)

Ven a Roma, ah, ven, mi amor,
adonde reinan amor, alegría y vida;
embriaguemos nuestras almas
con la felicidad que allí nos aguarda.
¿No oyes en tu corazón una voz
que promete dicha eterna?
¡Ah! confía en sus dulces acentos,
y como esposo, estréchame sobre tu seno.

ADALGISA
(Para sí)
¡Cielo santo! Así le oigo hablar siempre
en todas partes, incluso en el templo.
Esos ojos, esa mirada,
hasta en el altar se me representan.
Triunfa sobre mi llanto,
sobre mi dolor alcanza la victoria.
Libradme de tan dulce encanto,
o al menos perdonad mi falta.

POLLIONE
¡Ah! ¡Ven!

ADALGISA
¡Ay! ¡Piedad!

POLLIONE
¡Ah! ¡Ven! ¡Amor mío! ¡Ven!

ADALGISA
¡Ah! ¡Nunca!

POLLIONE
¡Cruel! ¿Y puedes dejarme?

ADALGISA
¡Ah! ¡Por piedad, déjame!

POLLIONE
¡Así podrías olvidarme!

ADALGISA
¡Ah! ¡Por piedad, déjame!

POLLIONE
¡Adalgisa!

ADALGISA
¡Ah! ¡Que tu piedad me evite
un dolor todavía mayor!

POLLIONE
¡Adalgisa! ¿Y quieres dejarme?

ADALGISA
Yo... ¡ah!
¡Ah!, no puedo. Quiero seguirte.

POLLIONE
Aquí, mañana, a la misma hora,
¿vendrás?

ADALGISA
Lo prometo.

POLLIONE
Júralo.

ADALGISA
Lo juro.

POLLIONE
¡Oh! ¡Qué felicidad! Recuérdalo.

ADALGISA
¡Ah! Lo recordaré.
A mi dios seré perjura,
pero te seré fiel.

POLLIONE
Tu amor me infunde valor,
y sabré desafiar a tu dios.

ADALGISA
Sí, te seré fiel.

(Salen)

Escena Segunda

(Morada de Norma en el bosque. Junto a Norma
se encuentran Clotilde y dos niños)

NORMA
Ve, ocúltalos a mi vista.
Más que nunca, me estremezco al abrazarlos.

CLOTILDE
¿Qué extraño temor te embarga,
que rechazas así a tus hijos?

NORMA
No sé. Sentimientos encontrados
atormentan mi espíritu.
¡Amo y al tiempo odio a mis hijos!
Sufro al verlos y sufro si no los veo.
Siento una alegría desconocida
y al mismo tiempo dolor de ser su madre.

CLOTILDE
¿Y tú eres madre?

NORMA
¡Ojalá no lo fuera!

CLOTILDE
¡Qué cruel contradicción!

NORMA
No puedes imaginártela. ¡Oh, Clotilde!
Pollione ha sido llamado a Roma.

CLOTILDE
¿Y te llevará consigo?

NORMA
Él oculta sus sentimientos.
¡Ay! ¿Y si intentara huir abandonándome aquí?
¡Si llegara a olvidar a sus hijos!

CLOTILDE
¿Eso piensas?

NORMA
No me atrevo.
Esa duda es demasiado atroz,
demasiado horrible.
Alguien viene. Ve, escóndelos.

(Clotilde se lleva a los niños 
Norma los abraza. Entra Adalgisa.)

¡Adalgisa!

ADALGISA
(A lo lejos, para sí)
¡Valor, corazón mío!

NORMA
Entra, muchacha, entra.
¿Por qué tiemblas?
He sabido que deseabas 
revelarme un gran secreto.

ADALGISA
Es cierto. Pero ¡ay! despójate
de esa austeridad celestial
que brilla en tus ojos.
Dame coraje,
para que sin ningún recelo te abra mi corazón.

(Se inclina)

NORMA
(la levanta)
Ven a mis brazos y habla.
¿Qué es lo que te aflige?

ADALGISA
(después de un momento de indecisión)
El amor. No te irrites.
Luché mucho tiempo por sofocarlo.
Pero venció sobre mi fuerza
y mis remordimientos.
¡Ah! ¡Si supieras el juramento
que acabo de hacer!
Huir del templo,
traicionar el altar al que me hallo unida,
abandonar la patria.

NORMA
¡Ay! ¡Desventurada!
¿Se ha turbado ya la serenidad
en la aurora de tu vida?
¿Cómo y cuando nació
esa llama en ti?

ADALGISA
De una sola mirada, de un solo suspiro,
en el bosque sagrado,
al pie del altar en el que yo oraba al dios.
Temblé, sobre mis labios
murió mi plegaria;
y completamente absorta 
ante aquella hermosa aparición, 
creí mirar otro cielo,
¡sí, otro cielo en él!

NORMA
(Para sí)
¡Oh, remembranza!
Así quedé yo extasiada
al contemplar su rostro.

ADALGISA
¿No me escuchas?

NORMA
Prosigue. Te escucho.

ADALGISA
Sola, a escondidas, en el templo
lo aguardaba con frecuencia;
cada día más abrasadora
ardía en mí la llama.

NORMA
(Para sí)
Con esa misma llama ardía yo.

ADALGISA
Ven, me decía, permite
que a tus pies me postre

NORMA
(Para sí)
¡Oh, remembranza!

ADALGISA
Deja que tu aliento respire

NORMA
(para sí)
¡Así fui yo seducida!

ADALGISA
Tus dulces suspiros,
que besar pueda yo los rizos
de tus hermosos cabellos.

NORMA
(para sí)
¡Oh! ¡Qué acentos tan dulces!
Eso mismo me susurró,
¡así encontró el camino de mi corazón!

ADALGISA
Dulces cual arpa armoniosa
eran para mí sus palabras;
en sus ojos veía sonreírme
el más hermoso de los soles.

NORMA
(para sí)
Su hechizo también fue el mío.

ADALGISA
Así me perdí y aún lo estoy

NORMA
(A Adalgisa)
¡Ah! Enjuga tu llanto.

ADALGISA
Necesito tu perdón.

NORMA
Yo tendré piedad.

ADALGISA
¡Ay! Ayúdame, guíame

NORMA
¡Ay! Enjuga tu llanto.

ADALGISA
Devuélveme la paz o castígame,
pero sálvame de mí misma,
sálvame de mi corazón.

NORMA
¡Ah! Enjuga tu llanto;
no es eterno el nudo que te ata al altar.

ADALGISA
¡Ah! ¡Repite, cielo santo,
repite tan lisonjeras palabras!

NORMA
¡Ah! ¡Sí! ¡Ah!
¡Ah! ¡Sí! Cobra ánimos y abrázame.
Te perdono y te compadezco.
De tus votos te libro,
quebranto tus vínculos.
Unida a tu amor
vivirás, por fin, feliz.

ADALGISA
Repite, cielo santo, repite
tan lisonjeras palabras; 
gracias a ti se apaciguan 
mis largos tormentos. 
Me devuelves la vida, 
si no es pecado el amor.

NORMA
Ah, sí, vivirás por fin feliz, etc.
Mas, dime, ese joven al que amas
¿quién es de entre los nuestros?

ADALGISA
Cuna no tuvo en la Galia;
Roma es su patria.

NORMA
¡Roma! ¿Y es... ? Prosigue.

(Entra Pollione)

ADALGISA
Míralo.

NORMA
¡Él! ¡Pollione!

ADALGISA
¿Por qué esa ira?

NORMA
¿Ése, ése has dicho?
¿He comprendido bien?

ADALGISA
Ah, sí.

POLLIONE
(dirigiéndose a Adalgisa)
¡Desgraciada! ¡Qué has hecho!

ADALGISA
(turbada)
¡Yo!...

NORMA
(a Pollione)
¿Tiemblas acaso? ¿Y por quién?
¿Por quién tiemblas?

(Algunos momentos de silencio. Pollione
está confuso, Adalgisa temblorosa y
Norma estremeciéndose)

Oh, no tiembles, pérfido,
no, no tiembles por ella.
Ella no es culpable,
tú eres el malhechor.
Tiembla por ti, cobarde,
por tus hijos,
¡tiembla por mí, cobarde, ay, por mí!

ADALGISA
(temblorosa)
¡Qué oigo! 

(A Norma)

¡Ah! Habla.

(a Pollione)

¡Callas! ¡Te apartas! ¡Ay de mí!

(Se cubre el rostro con las manos; 
Norma la coge por el brazo y la
obliga a mirar a Pollione)

NORMA
(a Adalgisa)
¡Oh! ¡De qué cruel y funesto
engaño has sido víctima!
Antes de conocerle
morir habría sido para ti un daño menor.
La fuente del llanto eterno
ha hecho él brotar para ti;
tal y como engañó a mi corazón,
el malvado también ha traicionado el tuyo.

ADALGISA
¡Oh, qué horrible misterio
descubren tus palabras!

NORMA
¡Oh! ¡De qué cruel y funesto etc.

ADALGISA
¡Mi corazón teme preguntar,
teme oír la verdad.
Lo comprendo todo, ay desdichada de mí
toda mi desventura,
Mi desdicha no tendrá fin,
si él me ha engañado.

NORMA
La fuente del llanto eterno etc.

POLLIONE
Norma, tus reproches
tú lanzas contra mí.

NORMA
Antes de conocerle etc.
Malvado, ¿a tanto te atreves?

ADALGISA
¡Oh, qué horrible misterio!, etc.

POLLIONE
¡Ay! A esta afligida virgen
evitémosle esta escena.
Ante un alma tan ingenua
cubramos con un velo nuestra vergüenza
Que sólo el cielo juzgue
cuál de nosotros es más culpable.

NORMA
Fuente, ¡Ah! fuente de llanto eterno etc.

ADALGISA
Lo comprendo todo, ay desdichada de mí, etc.

POLLIONE
¡Ay! A esta afligida virgen
¡ay! Dejémosla respirar;
Que sea el cielo, ¡ah! Quien nos juzgue, etc.

NORMA
(a Pollione)
¡Pérfido!

POLLIONE
(disponiéndose a marchar)
¡Basta ya!

NORMA
Deténte.

POLLIONE
(cogiendo a Adalgisa)
Ven conmigo.

ADALGISA
(soltándose de él)
Déjame, vete;
¡eres un esposo infiel!

POLLIONE
Si lo he sido, lo he olvidado.

ADALGISA
¡Déjame, vete!

POLLIONE
(muy fogoso)
Soy tu amante.

ADALGISA
¡Vete, traidor!

POLLIONE
Mi destino es amarte,
mi destino es abandonarla.

NORMA
(reprimiendo la furia)
Pues bien, cúmplelo
cúmplelo y vete.

(a Adalgisa)

Acompáñale.

ADALGISA
(suplicándole)
¡Ah no! Jamás, ah, no,
¡ah, prefiero morir!

NORMA
(Mirando fijamente a Pollione)
Vete, sí, abandóname, indigno;
abandona a tus hijos, tus promesas, tu honor.
Maldito por mi ira
no gozarás de un amor impío.
Vete, sí, abandóname, etc.

ADALGISA Y POLLIONE
¡Ah! 

NORMA
Mis furias abrasadoras te seguirán
por encima de las olas y los vientos; 
día y noche mi venganza 
tronará a tu alrededor.

POLLIONE
(con desesperación)
¡Brama cuanto quieras, y que tu furor
conjure contra mí la angustia eterna!
Este amor que me gobierna,
es más fuerte que tú y que yo.
Brama cuanto quieras, y que tu furor, etc.

ADALGISA
(suplicante, a Norma)
¡Ah! No permitas que yo cause
a tu corazón un dolor tan cruel.
¡Ah! Interpónganse mares y montañas 
entre el traidor y yo para toda la eternidad. ¡Ah!

NORMA
Maldito por mi ira
no gozarás de un amor impío, etc.

ADALGISA
Sabré sofocar mi dolor,
y devorar mi tormento.
Moriré, para que este ser cruel
vuelva junto a sus hijos, junto a ti. Etc.

POLLIONE
Ningún dios podría inventar
un suplicio más cruel que el mío.
Fui maldito el día
en que e! destino te ofreció a mi vista.
Maldito fui por ti.

(Se oye el sonido del escudo druídico, que 
convoca a Norma para el rito en el templo.)

CORO
(desde dentro)
Norma, Norma, ¡Al altar!
¡Suena feroz 
la voz de Irminsul!
Norma, Norma ¡Al altar sagrado!

NORMA
¡Ah! ¡La llamada de la muerte!
¡Ah va. Ella está cerca de ti aquí, etc.

ADALGISA
¡Ah! La llamada de la muerte suena para ti,
Va. Ella está cerca de ti aquí, etc.

POLLIONE
¡Ah! ¡Qué sonido!
Sí, la desprecio, sí, pero primero
caerá tu dios a mis pies, etc.

(Norma empuja de un brazo a Pollione,
y le hace señas para que salga. Pollione
se aleja furioso)
ATTO II
Scena Prima

(Interno dell'abitazione di Norma. 
Da una parte un letto romano coperto 
di pelle d'orso. I figli di Norma sono 
addormentati. Comparisce Norma con una 
lampa e un pugnale alla mano. Siede, e posa
la lampa sopra una tavola. 
È pallida, contraffatta.)

NORMA
Dormono entrambi,
Non vedran la mano
Che li percuote.
Non pentirti, o core;
Viver non ponno. 
Qui supplizio,
E in Roma obbrobrio avrian,
Peggior supplizio assai;
Schiavi d'una matrigna.
Ah! No! Giammai!

(Sorge risoluta.)

Muoiano, sì.

(Fa un passo e si ferma)

Non posso avvicinarmi.
Un gel mi prende
E in fronte mi si solleva il crin.
I figli uccido!
Teneri figli.
Essi, pur dianzi delizia mia,
Essi nel cui sorriso
Il perdono del ciel mirar credei
Ed io li svenerò?
Di che son rei?

(risoluta)

Di Pollione son figli
Ecco il delitto.
Essi per me son morti!
Muoian per lui.
E non sia pena che la sua somigli.
Feriam.

(S'incammina verso il letto; alza il pugnale)

Ah! No! Son miei figli!

(dà un grido inorridita al grido i fanciulli si
svegliano. Li abbraccia piangendo amaramente)

Miei figli!
Olà! Clotilde!

(Entra Clotilde)

Vola. Adalgisa a me guida.

CLOTILDE
Ella qui presso solitaria si aggira.
E prega e plora.

NORMA
Va. 

(Clotilde parte)

Si emendi il mio fallo,
E poi, si mora.

ADALGISA
(entrando, con timore)
Mi chiami, o Norma?

(sbigottita)

Qual ti copre il volto tristo pallor?

NORMA
Pallor di morte.
Io tutta l'onta mia ti rivelo.
Una preghiera sola, odi, e l'adempi,
Si pietà pur merta
Il presente mio duol,
E il duol futuro.

ADALGISA
Tutto, tutto io prometto.

NORMA
Il giura.

ADALGISA
Il giuro.

NORMA
Odi, purgar quest'aura contaminata 
dalla mia presenza ho risoluto, 
nè trar meco io posso questi infelici.
A te li affido.

ADALGISA
Oh ciel! A me li affidi?

NORMA
Nel romano campo guidali a lui,
Che nominar non oso.

ADALGISA
Oh! Che mai chiedi?

NORMA
Sposo ti sia men crudo;
Io gli perdono e moro.

ADALGISA
Sposo? Ah, mai!

NORMA
Pei figli suoi t'imploro.
Deh! Con te, li prendi,
Li sostieni, li difendi
Non ti chiedo onori e fasci,
A' tuoi figli ei fian serbati.
Prego sol che i miei non lasci
Schiavi, abbietti, abbandonati.
Basti a te che disprezzata,
Che tradita io fui per te.
Adalgisa, deh! ti muova
Tanto strazio del mio cor.

ADALGISA
Norma, ah! Norma, ancora amata,
Madre ancora sarai per me.
Tienti i figli.
Ah! Non, ah non fia mai
Ch'io mi tolga a queste arene!

NORMA
Tu giurasti...

ADALGISA
Sì, giurai.
Ma il tuo bene, il sol tuo bene.
Vado al campo ed all'ingrato
Tutti io reco i tuoi lamenti.
La pietà che m'hai destato
Parlerà sublimi accenti.
Spera, ah, spera, amor, natura
Ridestar in lui vedrai.
Del suo cor son io secura,
Norma ancor vi regnerà!
Norma, spera nel suo core.
Norma ancor vi regnerà.

NORMA
Ch'io lo preghi?
Ah, no! Giammai! Ah! No!

ADALGISA
Norma, ti piega.

NORMA
No, più non t'odo.
Parti. Va.

ADALGISA
Ah, no! Giammai! Ah! No!
Mira, o Norma, a' tuoi ginocchi
Questi cari tuoi pargoletti!
Ah! Pietade di lor ti tocchi,
Se non hai di te pietà!

NORMA
Ah! Perchè, perchè la mia costanza
Vuoi scemar con molli affetti?
Più lusinghe, ah, più speranza
Presso a morte un cor non ha!

ADALGISA
Mira questi cari pargoletti,
Questi cari, ah, li vedi, ah!
Mira, o Norma, a' tuoi ginocchi, ecc

NORMA
Ah! Perché, ah! Perché
la vuoi scemar, ah! Perché? Ah!
Ah! Perchè, perchè la mia costanza, ecc

ADALGISA
Cedi! Deh, cedi!

NORMA
Ah! Lasciami! Ei t'ama.

ADALGISA
Ei già sen pente.

NORMA
E tu?

ADALGISA
L'amai. Quest'anima
Sol l'amistade or sente.

NORMA
O giovinetta! E vuoi?

ADALGISA
Renderti i dritti tuoi,
O teco al cielo agli uomini
Giuro celarmi ognor.

NORMA
Sì. Hai vinto. Abbracciami.
Trovo un'amica amor.

NORMA ED ADALGISA
Sì, fino all'ore estreme
Compagna tua m'avrai.
Per ricovrarci insieme
Ampia è la terra assai.
Teco del fato all'onte
Ferma opporrò la fronte,
Finchè il tuo core a battere
Io senta sul mio cor, ecc. 
Ah!
sì. Fino all'ore estreme, ecc.

(Partono.)

Scena Seconda

(Luogo solitario presso il bosco dei 
Druidi cinto da burroni e da caverne. 
In fondo un lago attraversato da un 
ponte di pietra.)

CORO DEI GUERRIERI
Non partì!
Finora è al campo!
Tutto il dice: i feri carmi,
Il fragor, dell'armi il suon,
Il suon dell'armi,
Dell'insegne il ventilar.
Un breve inciampo
Non ci turbi, non ci arresti
Attendiam, attendiam.
Un breve inciampo
Non ci turbi, non ci arresti
E in silenzio il cor s'appresti
La grand'opra a consumar!
E in silenzio, ecc.

OROVESO
(entrando)
Guerrieri! A voi venirne
Credea foriero d'avvenir migliore!
Il generoso ardore,
L'ira che in sen vi bolle
Io credea secondar,
Ma il Dio non volle.

GUERRIERI
Come? Le nostre selve
L'aborrito Proconsole non lascia?
Non riede al Tebro?

OROVESO
Ma più temuto il e fiero
Latino condottiero
A Pollione succede.

GUERRIERI
E Norma il sa?
Di pace è consigliera ancor?

OROVESO
Invan di Norma la mente investigai.

GUERRIERI
E che far pensi?

OROVESO
Al fato piegar la fronte,
Separarci, e nulla lasciar sospetto
Del fallito intento.

GUERRIERI
E finger sempre?

OROVESO
Cruda legge! Il sento.

(con feracità)

Ah! Del Tebro al giogo indegno
Fremo io pure, All'armi anelo!
Ma nemico è sempre il cielo,
Ma consiglio è simular.

GUERRIERI
Ah sì, fingiamo, se il finger giovi,
Ma il furor in sen si covi.

OROVESO
Divoriam in cor lo sdegno,
Tal che Roma estinto il creda.
Di verrà, sì, che desto ei rieda
Più tremendo a divampar.

GUERRIERI
Guai per Roma allor che il segno
Dia dell'armi il sacro altar!
Sì, ma fingiam, se il finger giovi,
Ma il furore in sen si covi!
Guai per Roma, allor che il segno
Dia dell'armi il sacro altar!

OROVESO
Simuliamo, sì,
Ma consiglio è il simular!
Di verrà, che desto ei rieda
Più tremendo a divampar!

GUERRIERI GALLI
Ma fingiamo è consiglio il simular,
Sì, fingiamo!

(Partono)

Scena Terza

(Tempio d'Irminsul. 
Da un lato, l'ara dei Druidi)

NORMA
Ei tornerà.
Sì. Mia fidanza è posta in Adalgisa.
Ei tornerà pentito,
Supplichevole, amante.
Oh! A tal pensiero
Sparisce il nuvol nero
Che mi premea la fronte,
E il sol m'arride
Come del primo amore ai dì,
ai dì felici.

(Entra Clotilde.)

Clotilde!

CLOTILDE
O Norma! Uopo è d'ardir.

NORMA
Che dici?

CLOTILDE
Lassa!

NORMA
Favella. Favella.

CLOTILDE
Indarno parlò Adalgisa, e pianse.

NORMA
Ed io fidarmi di lei dovea?
Di mano uscirmi,
E bella del suo dolore,
Presentarsi all'empio ella tramava.

CLOTILDE
Ella ritorna al tempio.
Triste, dolente,
Implora di profferir suoi voti.

NORMA
Ed egli?

CLOTILDE
Ed egli rapirla giura
Anco all'altar del Nume.

NORMA
Troppo il fellon presume.
Lo previen mia vendetta,
E qui di sangue, sangue roman,
Scorreran torrenti.

(Clotilde parte. Norma corre 
all'altare e batte tre volte 
lo scudo d'Irminsul.
Trombe di dentro)

CORO
(di dentro)
Squilla il bronzo del Dio!

(Accorrono da varie parti Oroveso, 
i Druidi, i Bardi e le Ministre. Norma 
si colloca sull'altare.)

OROVESO E CORO
Norma! Che fu?
Percosso lo scudo d'Irminsul,
Quali alla terra decreti intima?

NORMA
Guerra, strage, sterminio.

OROVESO E CORO
A noi pur dianzi pace
S'imponea pel tuo labbro!

NORMA
Ed ira adesso,
Stragi, furore e morti.
Il cantico di guerra alzate, o forti.
Guerra, guerra!
Sangue, sangue! Vendetta!
Strage, strage!

OROVESO E CORO
Guerra, guerra! Le galliche selve
Quante han quercie producon guerrier:
Qual sul gregge fameliche belve,
Sui Romani van essi a cader!

NORMA
Sangue, sangue! Vendetta!
Strage, strage!

OROVESO E CORO
Sangue, sangue! Le galliche scuri
Fino al tronco bagnate ne son!
Sovra il flutti dei Ligeri impuri
Ei gorgoglia con funebre suon!

NORMA
Guerra, guerra!
Sangue, sangue! Vendetta!

OROVESO E CORO
Strage, strage, sterminio, vendetta!
Già comincia, si compie, s'affretta.
Come biade da falci mietute
Son di Roma le schiere cadute!

NORMA
Strage, strage!

OROVESO E CORO
Tronchi i vanni, recisi gli artigli.
Abbattuta ecco l'aquila al suol!
A mirare il trionfo de' figli
Ecco il Dio sovra un raggio di sol!

OROVESO
Nè compi il rito, o Norma?
Nè la vittima accenni?

NORMA
Ella fia pronta.
Non mai 'altar tremendo
Di vittime mancò.
Ma qual tumulto?

(Entra Clotilde, frettolosa)

CLOTILDE
Al nostro tempio insulto
Fece un Romano.
Nella sacra chiostra
Delle vergini alunne egli fu colto!

OROVESO E CORO
Un Romano?

NORMA
(Fra sè)
Che ascolto? Se mai foss'egli?

OROVESO E CORO
A noi vien tratto.

(Pollione entra, condotto da due guerrieri.)

NORMA
(Fra sè)
È desso!

OROVESO E CORO
È Pollion!

NORMA
(Fra sè)
Son vendicata adesso.

OROVESO
Sacrilego nemico, e chi ti spinse
A violar queste temute soglie.
A sfidar l'ira d'Irminsul?

POLLIONE
Ferisci. Ma non interrogarmi.

NORMA
(svelandosi)
Io ferir deggio. Scostatevi.

POLLIONE
Che veggio? Norma!

NORMA
Sì. Norma.

OROVESO E CORO
Il sacro ferro impugna,
Vendica il Dio.

NORMA
(prende il pugnale dalle mani d'Oroveso)
Sì. Feriam.

(Si arresta.)

OROVESO E CORO
Tu tremi?

NORMA
(Fra sè)
Ah! Non poss'io.

OROVESO E CORO
Che fia? Perchè t'arresti?

NORMA
(Fra sè)
Poss'io sentir pietà?

OROVESO E CORO
Ferisci!

NORMA
Io deggio interrogarlo,
Investigar qual sia l'insidiata
O complice ministra
Che il profano persuase 
a fallo estremo.
Ite per poco.

OROVESO E CORO
(allontanandosi)
Che far pensa?

POLLIONE
(Fra sè)
Io fremo.

(Oroveso e il coro si ritirano. 
Il tempio rimane sgombro.)

NORMA
In mia man alfin tu sei:
Niun potria spezzar tuoi nodi.
Io lo posso.

POLLIONE
Tu nol dei.

NORMA
Io lo voglio.

POLLIONE
E come?

NORMA
M'odi.
Pel tuo Dio, pei figli tuoi,
Giurar dei che d'ora in poi
Adalgisa fuggirai,
All'altar non la torrai,
E la vita io ti perdono,
E mai più ti rivedrò.
Giura.

POLLIONE
No. Si vil non sono.

NORMA
Giura, giura!

POLLIONE
Ah! Pria morrò!

NORMA
Non sai tu che il mio furore
Passa il tuo?

POLLIONE
Ch'ei piombi attendo.

NORMA
Non sai tu che ai figli in core
Questo ferro?

POLLIONE
Oh Dio! Che intendo?

NORMA
Sì, sovr'essi alzai la punta.
Vedi, vedi a che son giunta!
Non ferii, ma tosto, adesso
Consumar potrei l'eccesso.
Un istante, e d'esser madre
Mi poss'io dimenticar!

POLLIONE
Ah! Crudele, in sen del padre
Il pugnal tu dei vibrar!
A me il porgi.

NORMA
A te?

POLLIONE
Che spento cada io solo!

NORMA
Solo? Tutti!
I Romani a cento a cento
Fian mietuti, fian distrutti,
E Adalgisa

POLLIONE
Ahimè!

NORMA
Infedele a suoi voti

POLLIONE
Ebben, crudele?

NORMA
Adalgisa fia punita,
Nelle fiamme perirà, sì, perirà!

POLLIONE
Ah! Ti prendi la mia vita,
Ma di lei, di lei pietà!

NORMA
Preghi alfine? Indegno! È tardi.
Nel suo cor ti vo' ferire,
Sì, nel suo cor ti vo' ferire!
Già mi pasco ne' tuoi sguardi,
Del tuo duol, del suo morire,
Posso alfine, io posso farti
Infelice al par di me!
posso farti alfin, ecc.

POLLIONE
Ah! T'appaghi il mio terrore!
Al tuo piè son io piangente!
In me sfoga il tuo furore,
Ma risparmia un'innocente!
Basti, basti a vendicarti
Ch'io mi sveni innanzi a te!

NORMA
Nel suo cor ti vo' ferire!

POLLIONE
Ah! T'appaghi il mio terrore!

NORMA
No, nel suo cor!

POLLIONE
No, crudel!

NORMA
Ti vo' ferire!

POLLIONE
In me sfoga il tuo furore,
Ma risparmia un'innocente!

NORMA
Già mi pasco ne' tuoi sguardi,
Del tuo duol, del suo morire;
posso alfine, io posso farti
infelice al par di me

POLLIONE
Ah! Crudele!

NORMA
posso farti alfin,
posso farti infelice al par di me, ecc.

POLLIONE
Basti, basti il mio dolore
Ch'io mi sveni innanzi a te!
Basti, basti a vendicarti, ecc.
Dammi quel ferro!

NORMA
Che osi? Scostati!

POLLIONE
Il ferro, il ferro!

NORMA
(gridando)
Olà, ministri, sacerdoti, accorrete!

(Tutti entrano in scena)

All'ira vostra Nuova vittima io svelo.
Una spergiura sacerdotessa
I sacri voti infranse,
Tradì la patria,
E il Dio degli avi offese.

OROVESO E CORO
O delitto! O furor!
La fa palese!

NORMA
Sì, preparate il rogo!

POLLIONE
(A Norma)
Oh! Ancor ti prego,
Norma, pietà!

OROVESO E CORO
La svela!

NORMA
Udite.

(Fra sè)

Io rea l'innocente accusar
Del fallo mio?

OROVESO E CORO
Parla. Chi è dessa?

POLLIONE
(A Norma)
Ah! Non lo dir!

NORMA
Son io.

OROVESO E CORO
Tu! Norma!

NORMA
Io stessa. Il rogo ergete.

OROVESO E CORO
(Fra loro)
D'orrore io gelo!

POLLIONE
(Fra sè)
Mi manca il cor!

OROVESO E CORO
Tu delinquente!

POLLIONE
Non le credete!

NORMA
Norma non mente.

OROVESO
Oh! Mio rossor!

CORO
Oh! Quale orror!

NORMA
(a Pollione)
Qual cor tradisti, qual cor perdesti
Quest'ora orrenda ti manifesti.
Da me fuggire tentasti invano,
Crudel Romano, tu sei con me.
Un nume, un fato di te più forte
Ci vuole uniti in vita e in morte.
Sul rogo istesso che mi divora,
Sotterra ancora sarò con te.

POLLIONE
(A Norma)
Ah! Troppo tardi t'ho conosciuta!
Sublime donna, io t'ho perduta!

NORMA
Qual cor tradisti, ecc.

POLLIONE
Col mio rimorso è amor rinato,
Più disperato, furente egli è!
Moriamo insieme, ah, sì, moriamo!

NORMA
Quest'ora orrenda...

POLLIONE
L'estremo accento sarà ch'io t'amo.
Ma tu morendo, non m'abborrire,
Pria di morire, perdona a me!

OROVESO E CORO
Oh! In te ritorna, ci rassicura!

NORMA
(ai Sacerdoti)
Io son la rea.

OROVESO E CORO
Canuto padre te ne scongiura,

POLLIONE
(accostandosi a Norma)
Non m'abborrire

NORMA
(A Pollione)
Qual cor perdesti,

OROVESO E CORO
Di che deliri, di che tu menti,
Che stolti accenti uscir da te

POLLIONE
Moriamo insieme! Ah, sì, moriam.

NORMA
quest'ora orrenda tel dica

OROVESO E CORO
Il Dio severo che qui t'intende

POLLIONE
Ah! Perdona!

OROVESO E CORO
Se stassi muto, se il tuon sospende,

POLLIONE
Ah! T'ho perduta

NORMA
Sì, e per sempre.

OROVESO E CORO
Indizio è questo, indizio espresso

POLLIONE
Sublime donna!

NORMA
Quest'ora orrenda tel dica

POLLIONE
Perdona, perdon.

OROVESO E CORO
Che tanto eccesso punir non de',
Ah no, che il Dio punir non de' ecc.

NORMA
Crudel! per sempre,
ah sì, crudel!

POLLIONE
Io t'ho perduta, sublime donna!
Che feci, oh ciel!

OROVESO E CORO
Norma! Deh! Norma, scolpati!
Taci? Ne ascolti appena?

NORMA
(vicino a Pollione che
 solo sente le sue parole)
Cielo! E i miei figli?

POLLIONE
Ah! Miseri! Oh pena!

NORMA
(volgendosi a Pollione)
I nostri figli?

POLLIONE
Oh pena!

(Norma, come colpita da un'idea, 
s'incammina verso il padre. Pollione 
in tutta questa scena osserverà con 
agitazione i movimenti di Norma 
ed Oroveso.)

OROVESO E CORO
Norma sei rea? Parla!

NORMA
Sì, oltre umana idea.

OROVESO E CORO
Empia!

NORMA
(ad Oroveso)
Tu m'odi.

OROVESO
Scostati.

NORMA
(a stento trascinandolo in disparte)
Deh! Deh! M'odi!

OROVESO
Oh, mio dolor!

NORMA
(piano ad Oroveso)
Son madre

OROVESO
Madre!

NORMA
Acquietati.
Clotilde ha i figli miei.
Tu li raccogli, e ai barbari
Gl'invola insiem con lei.

OROVESO
No! Giammai! Va. Lasciami.

NORMA
Ah! Padre! Ah! Padre!
Un prego ancor.

(S'inginocchia.)

POLLIONE ED OROVESO
Oh, mio dolor!

CORO
Oh, qual orror!

NORMA
(sempre piano ad Oroveso)
Deh! Non volerli vittime
Del mio fatale errore!
Deh! Non troncar sul fiore
Quell'innocente età!
Pensa che son tuo sangue,
Abbi di lor pietade!
Ah! Padre, abbi di lor pietà!

POLLIONE
Commosso è già.

CORO
Piange! Prega!

NORMA
Padre, tu piangi?
Piangi e perdona!
Ah! Tu perdoni!
Quel pianto il dice.
Io più non chiedo. Io son felice.
Ah! Più non chiedo, ah, no
Contenta il rogo io ascenderò!

POLLIONE
Oh ciel! Oh ciel! Ah, sì, oh ciel!
Ah, più non chiedo!
Contento il rogo io ascenderò!

OROVESO
Oppresso è il core.
Ha vinto amor, oh ciel!
Ah, sì! Oh, duol! Oh, duol!
Figlia! Ah!
Consolarm'io mai, ah, non potrò!

CORO
Che mai spera?
Qui respinta è la preghiera!
Le si spogli il crin del serto,
La si copra di squallor! Sì, piange!

POLLIONE
Più non chiedo, oh ciel!
Fia ver? Ah! Sì
Ah, sì. Oh ciel! ecc.

NORMA
Padre, ah, padre! 
Tu mel prometti?
Ah! Tu perdoni!
Quel pianto il dice, ecc.

OROVESO
Ah! Cessa, infelice!
Io tel prometto, ah, sì!
Ah sì! Oh, duol! Oh, duol!
Figlia! Ah!
Consolarm'io mai, ah, non potrò!

CORO
Che mai spera? ecc

(I Druidi coprono d'un velo 
nero la Sacerdotessa.)

Vanne al rogo!

OROVESO
Va, infelice!

NORMA
(incamminandosi)
Padre, addio!

CORO
Vanne al rogo ed il tuo scempio
Purghi l'ara e lavi il tempio,
Maledetta estinta ancor!

POLLIONE
Il tuo rogo, o Norma, è il mio!
Là più santo
Incomincia eterno amor!

NORMA
(si volge ancora una volta)
Padre Addio!

OROVESO
(la guarda)
Addio!

(Pollione e Norma sono 
trascinati al rogo.)

FINE
ACTO II
Escena Primera

(Interior de la morada de Norma. A un lado, 
lecho romano cubierto con pieles de oso, 
sobre el que duermen los hijos de Norma. 
Entra ésta, con una luz en una mano y un 
puñal en la otra. Se sienta y coloca la 
luz sobre la mesa. Está pálida  y se
aproxima a los niños)

NORMA
Duermen los dos;
no verán la mano
que les hiere.
No te arrepientas, corazón mío;
ya no pueden vivir. 
Aquí les aguarda el suplicio,
en Roma, el oprobio,
un suplicio aún peor.
Esclavos de una madrastra.
¡Ah! No, jamás.

(Se levanta resuelta)

Mueran, pues.

(Da un paso y se detiene)

No puedo acercarme,
el horror me paraliza, 
mis cabellos se erizan de espanto. 
¡Matar a mis hijos! 
Mis hijos bienamados, 
que en un tiempo fueron 
mi alegría, y en cuya sonrisa 
creía ver el perdón del cielo.
¿Y he de matarlos? 
¿De qué son culpables? 

(Con resolución)

Son hijos de Pollione, 
ese es su delito. 
Para mí, es como si estuvieran ya muertos. 
Mueran, pues, para él y que 
ningún otro dolor pueda igualarse al suyo. 
¡Mueran ya!

(Se acerca al lecho y alza el puñal)

¡Ah, no! ¡Son mis hijos!

(grita aterrorizada. El grito despierta
a los niños y Norma los abraza llorando.)

¡Mis hijos!
¡Clotilde!

(Clotilde entra)

¡Corre, haz venir a Adalgisa!

CLOTILDE
Cerca de aquí deambula sola,
llorosa, rezando.

NORMA
¡Ve!

(Clotilde sale a buscarla)

Sea reparada mi falta, 
y después la muerte.

ADALGISA
(entrando vacilante)
¿Me has llamado, Norma?

(Sorprendida)

¿Qué triste palidez cubre tu rostro?

NORMA
Es la palidez de la muerte.
Quiero revelarte toda mi vergüenza.
Un único ruego te haré y cúmplelo:
si es que algo de piedad
despiertan en ti el dolor de mi presente
y el dolor de mi futuro.

ADALGISA
Todo te lo prometo.

NORMA
¡Júralo!

ADALGISA
Lo juro.

NORMA
Oye. He resuelto purificar esta atmósfera 
que mi presencia ha contaminado; mas no puedo
llevar conmigo a estas desdichadas criaturas;
a ti te las confío.

ADALGISA
¡Cielos! ¿A mí me las confías?

NORMA
Llévalas al campamento romano junto a aquel
cuyo nombre no oso pronunciar.

ADALGISA
¡Ay! ¿Qué me estás pidiendo?

NORMA
¡Que él sea para ti un esposo menos cruel!
Yo le perdono y me preparo a morir.

ADALGISA
¿Esposo? ¡Ah, nunca!

NORMA
Te imploro por sus hijos.
¡Ay! Llévalos contigo.
Cuídalos, protégelos.
Para ellos no pido ni honores ni poder;
sean éstos reservados para tus propios hijos;
tan sólo te pido que no los abandones.
Sirvan, para satisfacerte,
el desprecio y la traición
que sufrí, por causa tuya.
¡Adalgisa, ay! Siente compasión
ante esta terrible amargura.

ADALGISA
¡Norma! ¡Ah! Norma bienamada,
por mí has de seguir siendo madre.
Conserva a tus hijos junto a ti.
¡Ah!, no, yo jamás 
abandonaré estos lugares.

NORMA
Lo has jurado...

ADALGISA
Sí, lo he jurado,
mas por tu bien, sólo por tu bien.
Iré al campamento y al ingrato
referiré todos tus sufrimientos.
La piedad que en mí has despertado
sabrá expresarse con acentos sublimes.
Confía sí, confía que en él volverá
a despertarse el amor
Conozco su corazón.
De nuevo, Norma en él reinará.
Confía, sí, Norma en su corazón.
Una vez más, Norma en él reinará.

NORMA
¿Insinúas que yo le implore?
¡Ah, no! ¡Jamás! ¡Ah, no!

ADALGISA
Norma, cede.

NORMA
¡No, no te oiré más!
¡Déjame, vete!

ADALGISA
¡Ah, no! ¡Jamás, no, ah! ¡No!
Mira, Norma, junto a tus rodillas
a estas amadas criaturitas.
¡Ah! Apiádate de ellos, ¡ah!
aunque de ti no tengas piedad.

NORMA
¿Por qué mi constancia intentas doblegar
con tan tiernos sentimientos?
Ante la muerte, ¡ay! un corazón 
ya no puede tener ilusiones ni esperanza.

ADALGISA
¡Mira a estas amadas criaturitas!
Esos queridos niños, ¡ah! Míralos, ¡ah!
Mira, Norma, junto a tus rodillas, etc.

NORMA
¡Ah! ¿Por qué, ah por qué
intentas doblegar, ah! ¿Por qué? ¡ah!
¡Ah! ¿Por qué mi constancia?, etc.

ADALGISA
¡Cede, ah, cede!

NORMA
¡Ah! ¡Déjame! ¡Él te quiere!

ADALGISA
Ya está arrepentido.

NORMA
¿Y tú?

ADALGISA
Lo amé, pero ahora mi alma
tan sólo alberga amistad.

NORMA
¡Oh, jovencita! ¿Y tu querrías?...

ADALGISA
Devolverte tus derechos;
ante ti, el cielo y los hombres
juro ocultarme para siempre

NORMA
Sí, has vencido. Abrázame.
En ti vuelvo a encontrar a la amiga.

NORMA Y ADALGISA
Sí, hasta mi última hora
por compañera, por compañera me tendrás;
ancho es el mundo
para cobijarnos a las dos.
Contigo, firme opondré
mi ánimo a las asechanzas del destino,
en tanto que junto al mío,
sienta latir tu corazón, etc.
¡Ah! 
Sí, hasta mi ultima hora, etc.

(Salen)

Escena Segunda

(Lugar solitario cercano al bosque de los 
druidas, rodeado de barrancos y cavernas.
Al fondo un lago atravesado por un
puente de piedra)

CORO DE GUERREROS
¿Aún no se ha ido?
Todavía está en el campamento.
Todo lo indica:
los cantos fanfarrones,
el fragor, el sonido de las armas,
el ondear de las enseñas.
Ningún obstáculo
nos turbará, no nos detendrá.
Esperemos, esperemos.
Ningún obstáculo, etc.
Y en el silencio, el corazón
se dispone a consumar 
la gran empresa, etc.
Y en el silencio, etc.

OROVESO
(entrando)
¡Guerreros! Como heraldo de un futuro mejor,
desearía presentarme ante vosotros.
El generoso ardor,
la ira que inflama vuestros pechos,
quisiéralos yo secundar;
pero el dios no lo quiere.

GUERREROS
¿Cómo? ¿Nuestros bosques
no ha abandonado el aborrecido procónsul?
¿No regresa acaso al Tiber?

OROVESO
Más temible y cruel
es el jefe romano
que sucederá a Pollione.

GUERREROS
¿Norma lo sabe?
¿Aún nos aconseja la paz?

OROVESO
En vano he escrutado el pensamiento de Norma.

GUERREROS
¿Qué piensas hacer?

OROVESO
Someternos al destino,
separarnos y no dejar indicios
del fallido intento.

GUERREROS
¿Y seguir fingiendo?

OROVESO
¡Cruel ley! Lo sé.

(Con ferocidad)

¡Ah! El infame yugo de Roma, 
me irrita y ansío empuñar las armas;
pero el cielo se muestra siempre enemigo
y debemos disimular.

GUERREROS
¡Ah sí! Finjamos, si el fingir nos ayuda; 
pero anide el furor en nuestro pecho.

OROVESO
Debemos guardar en nuestro corazón la ira,
para que así Roma la crea extinguida.
Día llegará en que se despierte,
para inflamarnos con mayor fuerza.

GUERREROS
¡Ay de Roma, cuando la señal
de combate proclame el altar sagrado!
Sí, pero finjamos, si el fingir nos ayuda; 
pero anide el furor en nuestro pecho.
¡Ay de Roma, cuando la señal
de combate proclame el altar sagrado!

OROVESO
Disimulemos, sí,
conviene disimular.
Día llegará en que se despierte, 
para inflamarnos con mayor fuerza.

GUERREROS
Pero disimulemos, sí, conviene disimular.
Sí, ¡disimulemos!

(Oroveso y los guerreros se van)

Escena Tercera

(Templo de Irminsul.
A un lado el altar de los druidas)

NORMA
Él volverá, sí.
Mi confianza he puesto en Adalgisa:
él volverá arrepentido,
suplicante, amante.
¡Oh! Ante semejante pensamiento
se disipan los negros nubarrones
que oprimían mi frente
y el sol vuelve a sonreírme,
como en los días felices 
de mi primer amor.

(Entra Clotilde.)

¡Clotilde!

CLOTILDE
¡Oh, Norma! ¡Debes tener valor!

NORMA
¿Qué dices?

CLOTILDE
¡Ay de mí!

NORMA
Habla, habla.

CLOTILDE
En vano habló y lloró Adalgisa.

NORMA
¿Y yo me fié de ella?
Tramaba escapar de entre mis manos
y, aún más hermosa en su dolor,
presentarse ante el miserable.

CLOTILDE
Ha regresado al templo.
Triste, doliente,
implora pronunciar sus votos.

NORMA
¿Y él?

CLOTILDE
Él ha jurado raptarla,
incluso del altar del dios.

NORMA
Demasiado presume el cobarde.
Lo impedirá mi venganza,
y aquí la sangre, la sangre romana, 
correrá a torrentes.

(Clotilde se retira.  Norma corre 
al altar y golpea tres veces 
el escudo de Irminsul. 
Trompetas en el exterior)

CORO
(desde fuera)
¡La llamada del escudo del dios

(Desde todas partes acuden Oroveso,
druidas, bardos y sacerdotes. Norma
se coloca en el altar)

OROVESO Y CORO
¡Norma! ¿Qué sucede?
¿Qué decretos nos impone a la tierra
la llamada del escudo de Irminsul?

NORMA
¡Guerra, muerte, exterminio!

OROVESO Y CORO
¡Hasta ahora tan solo la paz
nos imponían tus labios!

NORMA
Y ahora la ira,
la furia y la muerte.
¡Entonad, oh guerreros, el cántico de guerra!
¡Guerra, guerra!
¡Sangre, sangre! ¡Venganza!
¡Guerra, guerra!

OROVESO Y CORO
¡Guerra, guerra! Las gálicas selvas, 
tanto como de encinas, se pueblan de guerreros.
Como sobre el ganado los animales voraces, 
caerán ellos sobre los romanos.

NORMA
¡Sangre, sangre! ¡Venganza!
¡Muerte, muerte!

OROVESO Y CORO 
¡Sangre, sangre! Las gálicas hachas
hasta el mango teñidas de sangre están. 
Sobre las aguas impuras del Loira, 
burbujea con fúnebre son.

NORMA
¡Guerra, guerra!
¡Sangre, sangre! ¡Venganza!

OROVESO Y CORO
¡Muerte! ¡Muerte! ¡Exterminio! ¡Venganza!
Ya se acerca; nos apremia, se cumple. 
Cual trigo segado por las hoces, 
caerán las legiones de Roma.

NORMA
¡Muerte! ¡Muerte!

OROVESO E CORO
Rotas las alas, quebradas las garras,
yace abatida el águila. 
¡Para contemplar el triunfo de sus hijos, 
he aquí al dios, sobre un rayo de sol!

OROVESO
¿No cumples el rito, Norma?
¿No señalas a la víctima?

NORMA
Está dispuesta.
Nunca el terrible altar
estuvo falto de víctimas.
Pero, ¿qué es ese tumulto?

(Entra Clotilde precipitadamente)

CLOTILDE
Un romano ha ultrajado
nuestro templo;
ha sido apresado en el claustro
sagrado de las vírgenes.

OROVESO Y CORO
¿Un romano?

NORMA 
(Para sí)
¿Qué oigo? ¿Y si fuera él?

OROVESO Y CORO
Ahí lo traen.

(Entra Pollione, conducido por dos guerreros)

NORMA
(para sí)
¡Es él!

OROVESO Y CORO
¡Es Pollione!

NORMA
(para sí)
¡Estoy vengada!

OROVESO
¿Sacrílego enemigo, qué te llevó
a violar tan sagrados recintos,
desafiando la ira de Irminsul?

POLLIONE
¡Mátame! Pero no me interrogues.

NORMA
(mostrándose)
Debo herirlo yo misma. ¡Apartaos!

POLLIONE
¿Qué veo? ¡Norma!

NORMA
Sí, Norma.

OROVESO Y CORO
Empuña el arma sagrada 
y venga al dios.

NORMA
(Coge el puñal de la mano de Oroveso)
Sí, hirámosle.

(se detiene)

OROVESO Y CORO
¿Tiemblas?

NORMA
(Para sí)
¡Ah, no puedo!

OROVESO Y CORO
¿Qué sucede? ¿Por qué te detienes?

NORMA
(Para sí)
¿Puedo acaso sentir piedad?

OROVESO Y CORO
¡Hiérele!

NORMA
Debo interrogarlo,
descubrir quien es la sacerdotisa,
engañada o cómplice,
que el impío incitó 
a cometer semejante delito.
Retiraos un momento.

OROVESO Y CORO
(marchándose)
¿Qué piensa hacer?

POLLIONE
(Para sí)
Tiemblo.

(Oroveso y el coro se retiran.
El templo queda vacío)

NORMA
En mis manos estás, al fin:
nadie podría romper tus ligaduras.
Sólo yo puedo.

POLLIONE
No debes.

NORMA
Lo deseo.

POLLIONE
Pero ¿cómo?

NORMA
Escúchame.
Por tu dios y por tus hijos
debes jurar que, desde este instante,
te apartarás para siempre de Adalgisa,
y no la separarás del altar.
La vida yo te perdono
y nunca más volverás a verme.
¡Júralo!

POLLIONE
¡No! No soy tan cobarde.

NORMA
¡Júralo! ¡Júralo!

POLLIONE
¡Ah! ¡Antes moriría!

NORMA
¿Ignoras acaso que mi ira
supera a la tuya?

POLLIONE
Espero su golpe.

NORMA
¿No sabes que a nuestros hijos, 
en el corazón, esta daga?...

POLLIONE
¡Oh Dios! ¿Qué oigo?

NORMA
Sí, contra ellos alcé su filo.
¡Ya ves, a qué extremos he llegado!
No los herí, pero ahora
podría consumar el crimen.
En un instante puedo olvidar 
que soy madre.

POLLIONE
¡Ah! ¡Cruel! En el pecho del padre
debes hundir el puñal.
¡Dámelo!

NORMA
¿A ti?

POLLIONE
¡Que sólo yo muera!

NORMA
¿Tu sólo? ¡Todos!
Los romanos, a miles,
segados caerán, exterminados.
Y Adalgisa...

POLLIONE
¡Ay de mí!

NORMA
... infiel a sus votos...

POLLIONE
¿Y bien, cruel?

NORMA
...Adalgisa será castigada;
entre las llamas perecerá, sí, perecerá.

POLLIONE
¡Ah! ¡Toma mi vida, 
pero de ella, de ella ten piedad!

NORMA
¿Imploras al fin? ¡Indigno! ¡Ya es tarde!
En su corazón quiero herirte, sí;
en su corazón quiero herirte.
Ya me regocijo con tu mirada
de dolor por su muerte;
puedo, al fin, 
igualar tu dolor al mío.
puedo igualar al fin, etc.

POLLIONE
¡Ah! que te aplaque mi terror;
heme aquí, a tus pies, llorando.
Sobre mí descarga todo tu furor,
pero apiádate de una inocente;
que tu venganza se satisfaga
con que yo me dé muerte delante de ti.

NORMA
En su corazón quiero herirte.

POLLIONE
¡Ah! que te aplaque mi terror.

NORMA
No, en su corazón...

POLLIONE
¡No, cruel!

NORMA
...quiero herirte.

POLLIONE
Sobre mí descarga todo tu furor
pero apiádate de una inocente.

NORMA
Ya me regocijo con tu mirada,
de tu dolor con su muerte;
puedo al fin, hacerte
tan desgraciado como lo soy yo

POLLIONE
¡Ah! ¡Cruel!

NORMA
Puedo, al fin,
hacerte tan desgraciado como lo soy yo, etc.

POLLIONE
Que sea suficiente para tu venganza,
el que yo me dé muerte delante de ti
que sea suficiente para tu venganza, etc.
Dame esa daga.

NORMA
¿Qué intentas? Aparta.

POLLIONE
¡La daga! ¡La daga!

NORMA
(Gritando)
¡A mí, acudid, ministros, sacerdotes!

(Todos entran en escena)

A vuestra ira una nueva víctima revelaré.
Una sacerdotisa perjura,
que infringió los sagrados votos,
traicionó a la patria
y ofendió a los dioses de nuestros antepasados.

OROVESO E CORO
¡Oh, delito! ¡Oh, furor!
Dinos quién es.

NORMA
Sí, preparad la hoguera.

POLLIONE
(A Norma)
¡Oh! ¡Una vez más te imploro!
Norma, ¡piedad!

OROVESO E CORO
Revélanos su nombre.

NORMA
Escuchad.

(para sí)

Siendo yo culpable ¿puedo acusar 
a una inocente de mi misma falta?

OROVESO E CORO
Habla. ¿Quién es?

POLLIONE
(A Norma)
¡Ah! No lo digas.

NORMA
Soy yo.

OROVESO E CORO
¿Tú? ¡Norma!

NORMA
Yo misma; erigid la hoguera.

OROVESO E CORO
(para sí)
¡El horror nos paraliza!

POLLIONE
(para sí)
Me abandona el valor.

OROVESO E CORO
¿Tú, pecadora?

POLLIONE
¡No la creáis!

NORMA
Norma no miente.

OROVESO
¡Oh! ¡Qué vergüenza!

CORO
¡Oh! ¡Qué horror!

NORMA
(a Pollione)
Que esta hora terrible te revele
qué corazón traicionaste y perdiste.
De mí, en vano intentaste huir;
cruel romano, conmigo estás.
Un dios, un hado mas fuerte que tú,
nos quiere unidos, en la vida y en la muerte.
Incluso sobre la hoguera que me devorará,
incluso en la tumba, contigo estaré.

POLLIONE
(A Norma)
¡Ah, demasiado tarde te he conocido;
mujer sublime, te he perdido!

NORMA
Que esta hora terrible, etc.

POLLIONE
Con mi remordimiento ha renacido el amor,
más desesperado, más frenético que antaño.
Juntos moriremos, ah, sí, moriremos,

NORMA
Esta hora terrible...

POLLIONE
mis palabras postreras serán que te quiero.
Pero en la hora de la muerte, no me aborrezcas;
antes de morir, ¡perdóname!

OROVESO E CORO
¡Oh! Vuelve en ti, devuélvenos la paz...

NORMA
(A los Sacerdotes)
Yo soy la culpable.

OROVESO Y CORO
Tu anciano padre te implora;

POLLIONE
(Acercándose a Norma)
No me aborrezcas.

NORMA
(a Pollione)
Qué corazón perdiste,

OROVESO E CORO
Di que deliras, di que mientes
y que sólo palabras necias salen de tu boca.

POLLIONE
¡Moriremos juntos! ¡Ah, sí! Moriremos.

NORMA
te revelará esta hora terrible.

OROVESO Y CORO
El dios severo, que aquí te escucha,

POLLIONE
¡Ah!, ¡perdona!

OROVESO Y CORO
si guarda silencio, si el trueno refrena,

POLLIONE
ah! Te he perdido.

NORMA
¡Sí, y para siempre!

OROVESO Y CORO
nos da un indicio, un indicio seguro,

POLLIONE
¡Mujer sublime!

NORMA
Esta hora terrible te lo revelará, 

POLLIONE
perdona, ¡perdón!

OROVESO Y CORO
de que semejante crimen no debe castigar.
¡Ah! No, que el dios no debe castigar, etc.

NORMA
cruel! ¡Para siempre, 
ah! ¡Sí, cruel!

POLLIONE
¡Te he perdido, mujer sublime!
¡Qué he hecho, oh cielos!

OROVESO E CORO
¡Norma! ¡Oh! Norma, justifícate.
¿Callas? ¿Acaso no escuchas?

NORMA
(acercándose a Pollione 
que escucha sus palabras)
¡Cielos! ¿Y mis hijos?

POLLIONE
¡Ay! ¡Desdichados! ¡Oh, dolor!

NORMA
(volviéndose hacia Pollione)
¿Y nuestros hijos?

POLLIONE
¡Oh, dolor!

(Como presa de un pensamiento 
súbito. Norma se acerca hacia su padre.
Pollione durante toda esta escena
observa con agitación los movimientos
de Norma y Oroveso)

OROVESO Y CORO
¿Norma, eres culpable? ¡Habla!

NORMA
Sí, más allá de toda humana idea.

OROVESO Y CORO
¡Impía!

NORMA
(A Oroveso)
¡Escúchame!

OROVESO
¡Aparta!

NORMA
(arrastrándolo con esfuerzo aparte)
¡Por piedad! ¡Escúchame!

OROVESO
¡Oh! ¡Dolor!

NORMA
(en voz baja a Oroveso)
Soy madre.

OROVESO
¡Madre!

NORMA
Cálmate.
Clotilde tiene a mis hijos.
Acógelos contigo y ponlos
al abrigo de los bárbaros.

OROVESO
¡No, jamás! ¡Aparta, déjame!

NORMA
¡Oh, padre! ¡Oh, padre! 
Un último ruego.

(Arrodillándose)

POLLIONE Y OROVESO
¡Oh, dolor!

CORO
¡Oh, qué horror!

NORMA
(siempre en voz baja, a Oroveso)
¡Ah! No los conviertas en víctimas
de mi error fatal.
¡Ah! no los trunques, en la flor
de su inocente edad.
Piensa que son tu sangre,
y ten piedad de ellos,
¡ah, padre, de ellos ten piedad!

POLLIONE
Se siente ya conmovido.

OROVESO Y CORO
¡Llora! ¡Reza!

NORMA
¿Lloras, padre?
Llora y perdona.
¡Ah! me perdonas.
Tu llanto me lo dice. 
No te pido más. Soy feliz. 
¡Ah! No te pido más, ah, no. 
Contenta subo a la hoguera.

POLLIONE
¡Oh cielos! ¡Oh cielos! ¡Ah, sí, cielos!
¡Ah, no pido más!
Contento subiré a la hoguera.

OROVESO
Siento el corazón oprimido.
¡Ha vencido el amor, oh cielos
¡Ah! sí. ¡Oh, dolor! ¡Oh, dolor!
¡Hija! ¡Ah!
Jamás podré, ¡ay!, consolarme.

CORO
¿Qué es lo que espera?
Su plegaria debe ser rechazada.
Despójesela de su corona.
Cúbrasela de luto. ¡Ah, sí, llora!

POLLIONE
¡No pido más, oh cielos!
¿Puede ser cierto? ¡Ah, sí!
¡Ah!, sí. ¡Oh, cielos!, etc.

NORMA
¡Padre, ah, padre!
¿Me lo prometes?
¡Ah! ¡Me perdonas!
Estas lágrimas lo dicen, etc.

OROVESO
¡Ah! Cesa infeliz.
Te lo prometo, ¡ah! Sí.
¡Ah! sí. ¡Oh dolor! ¡Oh dolor! 
¡Hija! ¡Ah!
¡No podré jamás consolarme!

CORO
¿Qué es lo que espera?, etc.

(Dos druidas cubren a 
Norma con un velo negro.)

¡Ve a la hoguera!

OROVESO
¡Ve, infeliz!

NORMA
(encaminándose)
¡Padre, adiós!

CORO
Ve a la hoguera y que tu castigo
purifique el altar y purifique el templo,
¡maldita seas en la hora de tu muerte!

POLLIONE
Tu hoguera, Norma, es la mía;
¡más santo
comienza en ella el eterno amor!

NORMA
(se vuelve una vez más)
¡Padre, adiós!

OROVESO
(la mira)
Adiós.

(Pollione y Norma son
arrastrados a la hoguera)

FIN